30.11.11

Post 752: Maneras y mareos


Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium
paterna rura bobus exercet suis,
solutus omni fenore,
neque excitatur classico meles truci
neque horret iratum mare,
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
Horacio, Épodos, II, 1



arcelona a veces me resulta atenazadoramente pequeña y otras abrumadoramente grande y densa. Vengo de echarle un vistazo al programa de una jornada organizada por una cualquiera de nuestras Conselleries de la Generalitat sobre no sé qué de la gestión del conocimiento bla blabla compartido y que si la bla bla inteligencia colectiva y que la innovación y la mejora personal de no sé cuantos de la narrativa digital, eficiencia y demás. Actividad formativa gratuita bla bla bla. Resalta el no menos oneroso sintagma “procesos colaborativos” y el socorrido “compartim”, que en catalán tanto quiere decir “compartimos” como “compartamos”. Esta ambivalencia les parecerá una cosa sin la menor importancia y que se le tiene que conceder la misma atención que a esos experimentos en los que alguien pierde el tiempo demostrando que tras el logo de la Wolkswagen se esconde el símbolo nazi subliminarmente. Yo que aún querría ver los famosos delfines saltando de aquel holograma que circuló en los años 90, solo consigo distinguir y eso bizqueando, en el logo de Wolkswagen dando vueltas, la estrella del Rey David.
Evidentemente no estoy diciendo platónicamente que el régimen subjuntivo del catalán sea torticero o malintencionado, sino que el uso que se hace en el lenguaje que además persigue la corrección política lo es. Que una conselleria de la Generalitat pretenda hacer del "proceso colaborativo" una tendencia y ya no digamos un acontecimiento es algo que en estas fechas sobre todo les tendría que causar pudor. Precisamente pocas semanas antes de que el hospital en el que trabajo se quedara a la mitad –tal y como lo digo- su gerencia se había gastado un dineral en un plan de comunicación que confió a una consultoría externa. Ese plan de comunicación no solo no se llegó a desarrollar con el gerente que lo había defendido, ya cesado, sino que está en el “plano” teórico diametralmente opuesto a la desinformación en que nos tiene Artur Mas a los trabajadores públicos (globos sondas, desmentidos, desinformación, vaguedades, fomento de la murmuración, el comadreo y el safareig, “lavadero”, etcétera.
Sigo de cerca el proceso del expediente de regulación de empleo del Hospital de Sant Pau y, tal y como ya comenté aquí, se han oído tantas cosas y sus contrarias en poco tiempo que una llegó a pensar que se buscaba deliberadamente no solo la confusión sino también el cansancio. María Dolores de Cospedal, que hace apenas un año se lamentaba de que Zapatero gobernara a golpe de decreto, amenazó el lunes con que el gobierno entrante actuará por esa vía si no hay entendimiento con las fuerzas vivas sociales. La diferencia entre Mas y Cospedal es que la segunda es más clara o más despótica, que tampoco sería esa la palabra justa, pero para entenderse hace al caso. En fin, que lo que pretendo decir es que hay maneras y maneras pero que a veces se agradece la claridad, y más en tiempos de incertidumbre. 
Por cierto, buscando en la prensa del lunes la frase exacta de la Secretaria general del Partido Popular leo otra que tampoco está mal: “María Dolores de Cospedal, ha explicado este lunes que el Gobierno en funciones ha avisado "por escrito" al partido liderado por Mariano Rajoy de que no le va a informar sobre las decisiones que vaya a adoptar en estas últimas semanas en materia de indultos” (EuropaPress). Se diría que la nota informativa está mal redactada porque dudo mucho que el Gobierno en funciones informe al “partido liderado”, si acaso avisaría al “candidato ganador a la Presidencia del Gobierno” o algo por el estilo. La noticia deja los pelos como escarpias. La palabra clave es "indultos", no nos engañemos.
Es decir, que entre las ambivalencias, los desbarajustes y los dimes y diretes difícilmente podremos entendernos en el futuro. Es cuestión de semanas.
Me doy cuenta de que, paradógicamente, cuantos más medios y recursos tenemos para comunicarnos parece que es peor. Es decir, por ejemplo, como muestra un botón, hace unos años servidora cuando concertaba un rendez-vous con alguien eso suponía una breve conversación, apenas un tira y afloja de nada. La cita se solía mantener sin problemas y normalmente cada cual llegaba puntualmente al lugar indicado. Ahora cuando pretendes encontrarte con alguien eso genera a veces una infinidad de correos electrónicos. A pesar de que dejan constancia electrónica eso no quita que donde se dijera “digo” se diga “Diego” y por algún diablillo tipográfico inesperado unos se presentan en la calle (por un decir) París y otros en la calle Londres, aunque sea a la misma hora. A más información, menos atención. Pero como además hay personas que llegan sistemáticamente tarde, luego hay otra infinidad de llamadas al móvil, comunicaciones perdidas, mensajes apresurados e ininteligibles y buzones de voz que al ser atendidos se cruzan con el contestador automático u otra llamada. Todo ello ad maiorem gloriam Movistar, Vodafone, Orange, Yoigo, e tutti quanti. De manera que podrán creerme si les digo que cuando una cita a mí me representa más de dos correos electrónicos ya la dejaría correr por inane y embrollada. Y si alguna vez he aceptado su curso puedo decir y digo que acaba como les dije.
*
Es una de las más maravillosas contradicciones de la historia literaria que el épodo de Horacio trascendiera como un motivo de la vida campestre y sus delicias. Incluso quien desarrrolló más que notablemente ese motivo en la literatura española, Fray Luis de León, lo trató así, por el lado de la huida del mundanal ruido y del canto de la vida retirada y los pajarillos y la yedra y el laurel y todo aquello. Si Jorge Guillén escribió “Beato sillón” sería por el hartazgo del tópico, porque cansan a Cristo. Y sin embargo muchos pensamos que Horacio hizo una crítica de los ricos que ya entonces  hipócritamente ensalzaban la vida rural mientras no renunciaban a los placeres y los lujos que les proporcionaba su estatus. Está en la orden del día, porque es el claro antecedente de los bobos (bourgeois bohemian) o scuppies como Brad Pitt, para entendernos. Sin embargo, digo, lo que más ha prosperado es la retahíla de elogios a la sencillez del campo mientras que los últimos cuatro versos que verdaderamente culminan el segundo épodo, están prácticamente en el olvido a no ser entre algunas, muy pocas, personas:
[...]
 haec ubi locutus faenerator Alfius,
      iam iam futurus rusticus,
omnem redegit idibus pecuniam,
      quaerit kalendis ponere (**)

De manera que la sarta de elogios la iba trabando mientras contaba sus monedas. Pues así todo. O mucho.

Michael Leunig

__________________

(*) Dichoso aquél que lejos de los negocios, | como la antigua raza de los hombres, |  dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con los bueyes, | libre de toda deuda, |
y no se despierta como los soldados con el toque de diana amenazador, | ni tiene miedo a los ataques del mar, | que evita el foro y los soberbios palacios | de los ciudadanos poderosos.
(**) Así habló el usurero Alfio | de todo ello, dispuesto a irse al campo a escape… y | recogió todo su dinero en los Idus, | pero ya busca prestarlo en las Kalendas.

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28.11.11

Gus-Gus

Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos
José María González Castrillo ("Chumy Chúmez")

a foto de hoy es de Juanita, hija de W. Eugene Smith, que ya la habíamos tenido por aquí cuando publicamos "The walk to paradise garden" (1946). Hay muchas fotos en internet de Juanita, de las cuales mi preferida es "Juanita in party hat". La de este post, "Death of Gus-Gus" (1953) tiene otras instantáneas previas. Esta fue subastada en Christie's el año pasado y obtuvo un precio de 6.875 dólares.
La imagen con la que pretende ilustrar el tema del dolor psíquico y físico no sé si es la más adecuada. Tal vez, del mismo W. Eugene Smith, nos hubiera servido la de la misa en Filipinas el año 1944, o tantas otras sobre la guerra. Y es que hay dos cuestiones que caracterizan el dolor: su grado y que no se puede descargar en otra persona por lo menos como si se tratara de un peso. Esta foto nos habla del grado del dolor puesto que se suele decir que el dolor psíquico más grande que existe es el de perder a un hijo. Eso sin entrar en detalles, porque ya sabemos que si esa muerte esta precedida por una larga enfermedad y hay una despedida y el cadaver recibe sepultura o cualquiera de las atenciones que ayudan el duelo, tendemos a creer que es menos doloroso que una muerte violenta o con ultrajes, e incierta.  De manera que la muerte natural de un ratoncito, en la escala del dolor estaría muy por debajo de la muerte violenta de una hija en manos de un degenerado. Llegados aquí habrá que recordar que hay quien encuentra precisamente su placer en el dolor ajeno, sea por crueldad o por sadismo. Cosa que -por dar una explicación rápida- es muy elocuente del enorme parecido que guardan el placer y el dolor.
También se suele decir que el dolor psíquico puede ser muy reconfortado con el dolor físico, cosa que reviste un no sé qué de autopunición que tiene su aquel. El dolor más insoportable que yo he conocido es el dolor de oídos y el de una torsión de ovario. Tal vez en el extenso catálogo de horrores de la patología humana y animal, se conoce más la torsión testicular que la oofórica, pero les aseguro que existe. Luego siempre hay algún galeno que dice que el dolor "es psicológico", cuando lo que es si acaso es subjetivo,  pero eso es porque seguramente nadie le ha dado un golpe con un attaché Samsonite en la espinilla o algo parecido. Ideas no me faltan. Se suelen colocar en la escala del dolor el cólico nefrítico, el parto y el disparo de arma de fuego en los intestinos, yo no sé. Del típico golpe en el codo que duele mucho pero dura poco, precisamente por eso, porque duele mucho y porque dura poco, se llama dolor de la viuda. Pero hasta aquí llegan mis conocimientos del dolor.
La mayor parte de las veces confundimos el dolor con la rabia o hasta con el orgullo herido o una identidad maltrecha, pero quien más quien menos, más tarde o más temprano, sabe que el dolor tiene que ver con algo más profundo y transformador. A los enfermos les solemos oír decir, en los hospitales, "no puedo más" y cosas así. Cada vez menos, por cierto, gracias a que la analgesia y el tratamiento del dolor ha mejorado. Aún me acuerdo de un verano en Finisterre, con un enfermo terminal con cáncer de estómago al lado de la casa de mis abuelos. Eran otros tiempos. El dolor psíquico también tiene su evolución, su proceso. Por eso dicen que hay tantas advocaciones de la Virgen tras la muerte de su Hijo, porque pasó por el Dolor, por las Angustias, etcétera. Hay momentos en que el dolor se ahonda para crecer. Y en el dolor físico hay momentos de reflujo en que el daño se disipa para enraizarse mejor y llevar al doliente a un padecimiento extremo. Parece que el dolor físico no tenga otra utilidad que la de anunciar que algo va mal y que tenemos que ir al médico, mientras que el dolor psíquico se suele decir que sí tiene utilidad, que es como un camino para sensibilizarnos, para hacernos conectar con nuestra verdadera naturaleza y abrirnos a ser alguien mejor. Lo que no ayuda en ninguno de los dos casos, todo lo contrario, es la impaciencia y el miedo. Por lo demás, así como hay dolores agudos los hay crónicos. Lo mejor con el dolor crónico es abrazarse a él e ir pasando.
Hay personas a quienes el dolor solo consigue hacer más egoístas, o les aísla más. Y por el contrario hay gente que siempre piensa en los demás, incluso cuando padece. Por eso resulta tan inopinado que Juanita le pusiera precisamente narcisos a Gus-Gus en ese féretro que bien podía ser el estuche de una cámara o de un brazalete. Pero no hay que ir a buscar siempre el significado de todo como en un código cerrado. Los ratones pueden llegar a oler tan mal incluso cuando están vivos que ni los nardos pueden contrarrestar su peste.

A mí me hubiera tocado llamarme Consuelo, a no ser porque mi madre hizo valer sus derechos y me impuso el nombre de Marta, ya que Laura lo dejó para la sobrina que nunca nos pudo dar mi tía y madrina Raquel. Si me hubieran preguntado a mí, que no lo hicieron, yo hubiera dicho que Rita. Pero lo que me importa ahora subrayar, en la línea de mi manía de romper las dicotomías es que lo contrario al dolor no es el placer sino el consuelo. Y por lo tanto lo contrario del placer es el alivio. 

W. Eugene Smith. "Death of Gus-Gus" (Deceso de Gus-Gus), 1953
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27.11.11

Cassette is not dead

"Había una vez veinticinco soldaditos de plomo, todos
hermanos, porque habían nacido de una vieja
cuchara de plomo. Llevaban el fusil al hombro,
la cabeza erguida, y el uniforme, rojo y azul,
les sentaba bastante bien. La primera frase
que oyeron en este mundo, cuando
levantaron la tapadera de la caja donde
estaban metidos fue:
¡Soldaditos de plomo!"

En un post que quise titular "Tontos, tantos y tanteos" ya me referí a las subastas con motivo de haber asistido a la de la partitura manuscrita original de "Recuerdos de La Alhambra". Veo que hace ya días que nadie se interesa por ese post y que la curiosidad se ha desplazado por el post sobre el anuncio de "From me to you" de La Caixa y el del timo de Datatalk, cosa que indica dos cosas: que el anuncio de La Caixa creo que gusta y que Datatalk tiene muchos "clientes". Esos posts se hundirán en el olvido tan pronto como otros temas aparezcan en la actualidad.
Aunque hay una tendencia por olvidar también hay otra por recordar, por coleccionar incluso. Aunque no estoy muy al corriente de las aficiones de los adolescentes hoy día, me acuerdo de que en mi adolescencia perdíamos mucho tiempo en el coleccionismo. De niñas coleccionábamos cromos de picar y cromos para formar álbumes. Había gente que iba los domingos por la mañana al Mercat de Sant Antoni para intentar completar la colección con el cromo o cromos que le faltaba. Para eso tenías que llevar un mazo con los repetidos ordenados porque el trato consistía en buscar otro coleccionista y cantarle los números de cada cromo hasta que decía "¡Falta!". Había esta opción o la de ir a uno de los puestos que hacían reventa. Más tarde había amigas que coleccionaban posavasos, servilletas de papel, sobres de azucarillos y todo tipo de recuerdos. 
Llegados a este punto podíamos tomar dos caminos: el del mundo del souvenir y el del mundo del coleccionismo. En el souvenir excelen las teles de juguete con diapositivas de algún lugar turístico pero los abrecartas damasquinado en forma de espada toledana no se quedan atrás y el tema merece blogs enteros. El mundo del coleccionismo también puede tomar varios caminos: las subastas, las galerías de arte, lo que en catalán llamamos brocanters (que mercadean objetos de menos de 100 años), los anticuarios (que por exclusión son los que se ocupan de los objetos de más de 100 años) y los encantistas. La Viquipèdia considera por un igual a brocanters y a encantistas y en mi modesta opinión no van desencaminados, pero se diría que lo que venden los brocanters aspira a tener más valor. La prueba está en que en los tradicionales Encants (Encants vells) de la plaza de las Glorias se les han unido no ya los del top manta sino incluso gente que tiene la necesidad de sacar algo por lo que se va encontrando en la basura. No son propiamente traperos ni chatarreros, no están agremiados y supongo que malviven. A todo este grupo habría que añadir el de la segunda mano, como Humana o Farcells, Converter, casas de empeños varias y los mercadillos de beneficiencia. 
Todos los barceloneses tenemos más o menos claro qué es cada cosa, pero sabemos que son mundos permeables y que los objetos se pueden acomodar en donde no los esperábamos y que se le puede llamar arte a la basura y basura al arte. Me he dejado para el final los artistas que reciclan o trabajan con oldies, como Vanesa Moreno Serna que está recuperando cassettes y les da una segunda vida de acuerdo con el ¿movimiento? "Cassette is not dead", cuyas ideas se han colado a su vez en el merchandising o en las más testimoniales T-shirts (camisetas).
Es un mundo apasionante, no digo que no, pero confieso que me ahoga un poco. Precisamente eso pensaba ayer, cuando visité el Museu Frederic Marès, en el llamado Barri Gòtic de Barcelona. El otro día hablábamos de la colección de los Clark y hoy tenemos que referirnos a otro coleccionista, Frederic Marès. Aunque hay una polémica bastante agria y áspera sobre si Frederic Marès expolió Castilla (dicho así de rápido), yo no voy a entrar en ese terreno. Frederic Marès era escultor y se considera el coleccionista más destacado del siglo pasado. Se suele decir que consiguió reunir su colección haciendo intercambios con su propio trabajo. También podemos pensar que en su momento tal vez le malvendieron piezas que una vez restauradas adquirieron todo su rutilante valor. Lo que sí estoy dispuesta a afirmar es que apabulla y entristece mucho el gran número de imágenes castellanas e incluso de Asturias, Aragón, Valencia, León y La Rioja, que hay en la colección de esculturas. Siento que están fuera de su elemento. Otra cosa es que las crucifixiones, las piedades y demás no son como para tirar cohetes. Y que cuando has visto dos o tres seguidas ya se te caen los palos del sombrajo aquel. 
Lo segundo que estoy también dispuesta a afirmar es que los dos pisos altos de la exposición permanente del coleccionista, son abrumadores y hasta diría que me condujeron a un cierto estado de angustia. No solo por que hay decenas de miles de objetos (abanicos, pipas, relojes, joyas, fotografías, juguetes, llaves, botes de farmacia, relicarios, benditeros) sino porque son del siglo XIX y parece que aún queda algo de sus primeros propietarios como impregnado en ellos.
Estoy convencida de que aloja una gran carga de verdad la frase más conocida de Proudhon ("la propiedad es un robo"), por eso aunque algo de mí aprecia esas colecciones que nos acercan la historia "viva" también hay algo de mí que prefiere la ligereza de equipaje y pasar con lo menos posible incluso en mobiliario urbano y en todo. Si por mi fuera casi no se restauraría nada. No ya rehabilitaciones como las que se hacen en cartón piedra o poco menos sino también como las que se están haciendo en Alemania, con los planos antiguos, porque sin planos originales no está permitido restituir nada. Téngase en cuenta que en ciudades como Köln cayeron en la Segunda Guerra Mundial casi 4000 bombas, así que tuvieron que levantarse de las cenizas y han querido recuperar lo que todos hubiéramos dado por perdido. Es totalmente respetable y hasta comprensible.
Una de las historias más entrañables del cine de animación sobre estos temas es sin duda "Wall-e" (Andrew Stanton, 2008). El robot compactador de basura Wall-e es el único superviviente junto con una cucharacha en un mundo totalmente destruído. Su encuentro con Eva, una robota exploradora o reconocedora que llega en una nave muy avanzada es conmovedor. Además de que Eva es claramente unas cuantas generaciones tecnológicas más preparada, aunque su nombre nos retrotraiga a nuestra madre, es lo que es y naturalmente no le hace caso porque va a lo que va. Ni siquiera se puede decir que sea interesada, es que no tiene alma.

Soldados de plomo. Colección de juguetes del Museu Frederic Marès de Barcelona
"Cassette is not dead" se encuentra bajo una licencia SafeCreative #1111270607987

26.11.11

El pañuelito blanco

Bordado con cabello humano. Colección decimonónica del Museu Frederic Marès (Barcelona)

"El pañuelito blanco
que te ofrecí,
bordado con mi pelo,
fue para ti;
lo has despreciado
y en llanto empapado
lo tengo ante mí"

El pañuelito. Tango, 1920 (Música: Juan de Dios Filiberto; Letra: Gabino Coria Peñaloza).

Centrar la pelota

oy es sábado, como dijo Vinicius de Moraes, y mañana es domingo. Si alguien quiere arruinarse la tarde del domingo, se escucha "Ne me quitte pas", "La llorona" y el Adagio de Albinoni y se queda para los restos. Pero la tarde del sábado uno puede oír "¿Y tú qué has hecho"? (*), aquel bolero de Eusebio Delfín que Ry Cooder rescató del olvido con Buenavista Social Club, y quedarse igual de bien.
Alguien en Youtube se me ha adelantado y ha subido un disco que yo conseguí hace 20 años en París, de sextetos cubanos de los años 30, cuando Machín era un pimpollo y corría la droga en La Habana sin que por ello los músicos perdieran el compás ni el tono ni por supuesto el son. El son, una maravilla por la que -parafraseando a Belén Esteban, pero al revés- yo sería capaz de vivir. Las canciones cenizas de Jacques Brel que le colocan a una en un estado de melancolía del que no le puede sacar ni una grúa de basura espacial, no tienen más razón que el más tonto de los sones. Una es más amiga del pathos o pasión en que le puede poner una canción como la que enlacé hoy en mi otro blog, "El pañuelito blanco":
El pañuelito blanco
que te ofrecí,
bordado con mi pelo,
fue para ti;
lo has despreciado
y en llanto empapado
lo tengo ante mí"
El pañuelito. Tango, 1920 (Música: Juan de Dios Filiberto; Letra: Gabino Coria Peñaloza).
¿Quién no se acuerda del príncipe Rainero de Mónaco llorando lágrimas como garbanzos ante el cuerpo presente de Grace Kelly? Pero es que no se podía menos que llorar todo el mundo con una ceremonia tan bonita, tan patética y sonando el Adagio de Albinoni. Cuando el órgano rasgó después de la comunión el templo lloraban hasta las piedras. Que conste que no tengo nada pero que nada contra Albinoni ni los adagios ni mucho menos contra la familia real monegasca, pero hay que reconocer que la música bien elegida puede ayudar mucho en la dirección de una solemnidad.
No todo el mundo es capaz de crear un medio ambientazo, de captar el sentir general como lo haría un DJ y de llevarlo al clímax aquel en el que nadie se siente extraño sin recurrir a la volatilidad del alcohol, que todo lo disuelve en una masa uniforme y cuantificada de camaradería empalagosa. Por muchas velas que se pongan, si no hay romanticismo, no hay romanticismo. Por muchos goles que se metan, siempre hay unos que tienen algo especial, inolvidable. Y siempre hay quien sabe centrar la pelota.
Hace un tiempo que me vengo quejando o habría que decir "protestando" de que las clases de yoga o de taichi en las que he participado en los últimos años no me han resultado tan satisfactorias como las de mis primeros tiempos. Yo empecé a hacer yoga en el año 1990 o 1991 y empiezo a pensar -una de dos- o que la Marta que era ya no existe o que aquellas clases ya no las encontraré. Cada vez los profesores hablan más y más. Y me doy cuenta de que la energía del lenguaje o de la cháchara, como la del dinero, la del sexo, la del chi, es algo diferenciado y que interfiere con cualquier otra cosa. De hecho yo ni siquiera gusto de hablar de lo que escribo por la misma razón que no escribo casi nunca de lo que hablo. Por no decir que cada día hablo menos.
Sin embargo en algunas clases en que se supone que reinará el chi he visto que se impone el trato reverencial a la sala, que les hacen a los alumnos despojarse de los anillos o los relojes, y una serie de externeces que en realidad poco tienen que ver con las disciplinas taoistas más que en las formas y las apariencias. Todo eso se disipa como humo cuando se trabaja de verdad. Además luego, en plena sesión, te llega un tufarada de "L'air du temps" de Nina Ricci y se te va todo el chi a hacer puñetas a no ser que se tenga una disciplina muy firme y se tenga, como les digo, la pelota bien centrada.
A veces la gente está muy preocupada en las posturitas y en las acrobacias, e incluso en lo que hacen los demás. Y nada de eso tiene que ver con mis primeros y pienso que ciertos pasos en el yoga, que tanto me ayudaron a saber que podía alimentarme y calmarme con mi propia respiración sin acudir a mucho más. Las clases de yoga habladas me temo que han adquirido esa necia costumbre de las clases de aerobic y demás. De manera que entre que mi horario laboral no da para mucho (porque trabajo de tarde) y que no he encontrado un grupo con el que verdaderamente me encuentre a gusto, me he tenido que montar mis propios sadhanas o sesiones y prescindir de la despreocupación que da tener alguien que te vaya diciendo "haz esto", "haz lo otro".
Los ejercicios que he preparado para mis sesiones de este invierno serán, con ligeras variantes, los que se muestran en la presentación. Tengo presentes las nociones que he ido adquiriendo con el tiempo a través de mi práctica con buenos profesores (Julián Peragón, Cristina Mata, Maja Drnda): la elegancia, el rigor, la modestia, la presencia, el cuidado de las articulaciones, la preparación respiratoria, la creación de un espacio, el respeto por la tradición.
Como es natural, el asana del niño o balasana lo hago sin un canguro, pero me gustó la imagen y sirve para recordar que hacer yoga en pareja ayuda mucho en las pinzas y estiramientos y para autorregularse. Si miramos la imagen del ananda balasana, que es de un niño, vemos su espalda perfectamente apoyada de principio a fin, casi como si fuera una tortilla francesa, a diferencia de la del adulto del pavanamuktasana, asana que a pesar de que busca una cierta curvatura de la espalda (para eliminar gas y aire impuro) invita a plegarse y extender los órganos internos. Así poco más o menos tuve que dormir yo una vez en un desafortunado viaje en tren de Oporto a Lisboa, lleno de reclutas borrachos y pendencieros. Pero de lado. Y no se estaba mal. Siempre hay que buscar en la postura o asana ese punto entre la comodidad y un esfuerzo que no puede ser superior al de nuestras posibilidades. Detrás de todo esfuerzo hay un tesoro.
Otra desafortunadísima tendencia a mi entender de los últimos tiempos es la de segregar a la gente por niveles o edades o condiciones. Hacer clases para embarazadas, orientadas al parto, no me parece mal, pero hacer clases exclusivamente para ancianos sí. En mi primer contacto con el yoga recuerdo que había una vieja de 83 años que prácticamente lo podía hacer todo menos las inversiones (ponerse cabeza abajo). No pasaba nada, siempre hay posturas alternativas a las más difíciles y de las cuales se obtienen idénticos resultados sin necesidad de extremarlos. He aprendido mucho taichi de los enfermos que conocí en un taller en el que hice de voluntaria en Toronto (Canadá). Eran enfermos de esclerosis múltiple, fibromialgia, enfermos con secuelas de ictus o de accidentes anestésicos muy invalidantes. Yo nunca me he considerado ni totalmente válida o -como se dice en lenguaje políticamente correcto- capaz. Ya no soy joven, tampoco soy vieja. Mi cuerpo tiene tendencia a la rigidez, si lo abandono. Puede haber alguien que se estire mucho, que demuestre mucho equilibrio en una postura especialmente difícil, pero que no tenga presencia, que no esté presente verdaderamente. Explicar los efectos y las sensaciones de una buena sesión de yoga es tan difícil como explicar a alguien lo que es planchar sin que lo haya podido ver nunca hacer o lo haya hecho.
La otra cuestión que quería remarcar aquí es algo que al menos tiene realidad en mi propia experiencia y es la de que los profesores de yoga están más predispuestos al tai chi y a cualquier otra disciplina oriental, o no, e incluso las conocen, mientras que los profesores de tai chi y otras disciplinas chinas son más cerrados a aceptar cualquier otro conocimiento que no sea el suyo. Su preparación en general es inferior.
Para acabar solo tengo que añadir que la sesión que me he preparado está pensada para contrarrestar la sobrecarga lumbar que suelo padecer y les prometo por la salud de mi canario que funciona, pero que es mejor que no practiquen sin tener una iniciación mínima.
Sesión de asanas de yoga (invierno de 2011-2012)



_______________

(*) "En el tronco de un árbol una niña | Grabó su nombre henchida de placer | Y el árbol conmovido allá en su seno | A la niña una flor dejó caer. || Yo soy el árbol conmovido y triste | Tu eres la niña que mi tronco hirió | Yo guardo siempre tu querido nombre | ¿Y tú, qué has hecho de mi pobre flor?"

"Centrar la pelota" está bajo una licencia SafeCreative #1111260605672


25.11.11

Folie à plusiers (los pequeños peculados)


De manera que, continuando con la posada y conversación, mi madre vino
a darme un negrito muy bonito, el cual yo brincaba y ayudaba
a calentar. Y acuérdome que, estando el negro de mi padre trebejando
con el mozuelo, como el niño vía a mi madre
y a mí blancos, y a él no, huía dél con miedo para mi madre,
y señalando con el dedo decía:
—¡Madre, coco!
Respondió él riendo:
—¡Hideputa!
Yo, aunque bien mochacho, noté aquella palabra 
de mi hermanico, y dije entre mí “¡Cuántos debe de haber en el mundo
que huyen de otros porque no se ven a sí mismos!”
Lazarillo de Tormes, Tratado primero

uestro Código Penal contempla en su capítulo XIX los delitos contra la administración pública y en especial la prevaricación (arts. 404-406), el cohecho (arts. 419-427) y la malversación (arts. 432-435). Las tres figuras están en la Wikipedia y de ella extraigo esta tabla que sería muy bonita sino fuera por lo que representa. Habrá que aclarar que en otros países robar recursos materiales de la administración pública se denomina peculado, mientras que aquí el peculado es la "malversación". El hecho de que la línea divisoria de 4.000 euros sea lo que tipifique la intensidad de la pena por peculado, a mí me importa pero no me interesa. Lo que ahora me interesa en este pequeño blog son los pequeños peculados. Hacer fotocopias o imprimir las instrucciones de la lavadora nueva, por ejemplo. Otra cuestión en que me voy a detener de la Wikipedia es la de que la prevaricación no aparezca penada y sí el cohecho y la malversación.
En estas materias no hay posibilidad de flexibilidad, o mejor dicho, de laxitud, me temo, al menos en mi opinión. Incluso llegaría a considerar como peculado la malversación del tiempo de trabajo, que en mi ignorancia podría considerar un recurso o un bien inmaterial. Recuerdo que hace muchos años, en 1985,  cuando yo empezaba a trabajar en la Biblioteca del Hospital de Bellvitge, una colega de otro Hospital me contó que cuando ella había empezado en la suya se encontró con la auxiliar administrativa calcetando plácidamente. A nosotras la estampa nos inspiraba igual rechazo y consternación (por no decir "indignación", porque la palabra está agotada y abusada por vía oral). Pero ahora en perspectiva me doy cuenta de que seguramente mucha gente lo encontraría de lo más normal, sobre todo si la señora había acabado el trabajo que se le había asignado o presentado.
Se suele explicar que el periódico ABC tiene ese formato pequeño porque exactamente guardaba proporción con los expedientes administrativos y se podían hojear indistintamente. Y yo me lo creo porque pienso en toda la prensa que tiene la andadura del ABC, que fueron como sábanas, muy adecuadas supongo para usos secundarios o que en realidad solo podían repasar los lectores de una clase social bienestante y con ocio o un buen negocio. Hay gente que se acuerda del papel higiénico El Elefante y yo también, pero no me olvido de aquellos ganchos con recortes de papel de diario. No encuentro ninguna foto en Google, pero un día haré yo un pack con el suplemento salmón de "La Vanguardia" y ya verán. Y el papel de periódico se usaba también en las tiendas para envolver, para el bocadillo, y recuerdo que mi abuelo se hacía unas como plantillas para ir al mar, para chupar el agua que le entraba en las botas.
Pero, volviendo a lo nuestro, lo de la auxiliar administrativa calcetando podrá parecer almodovariano, como aquella viejuca dando el telediario en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". No olvidemos que Pedro Almodovar trabajó de jovencito en Telefónica, en la central de Madrid, cuando Telefónica era una empresa pública. Si hombre, aquella empresa que modernizamos con el dinero de todos para que luego se privatizara. Pues esa. Calcetar es algo que se veía hacer no hace tantos años a todas las parisinas o a casi todas en el metro.  Hace lustros que no veo a nadie calcetar. Si acaso hay gente que hace punto de cruz, que no sirve para nada, creo, y patchwork, esp. almazuelas. Me imagino que lo equivalente a la auxiliar administrativa calcetando es ahora Facebook, etcétera. Alguna vez he visto gente buscando hoteles para las vacaciones, hacerle un curso a distancia para el marido (porque como no se lo haga la propia no lo va a hacer nadie), mirar pornografía y, lo que más, mirar la prensa, que según se mire también es pornografía. Si no fuera porque esa misma gente se pasa una hora para desayunar en vez de los 20 minutos reglamentarios, se diría que por lo menos mirar la prensa no es tan censurable como el resto de entretenimientos y quehaceres dentro de la jornada laboral. Pero es que suele ser como les digo.
Ya sé que es políticamente incorrecto y mal visto criticar esa laxitud, por no decir la que se emplea en el tiempo que pasa la gente al teléfono o hablando de "novedades", murmuraciones, etc., aunque sea postponiendo la atención a nuestros usuarios. Lo sé y me es igual. A ver si va a resultar que los mal vistos vamos a ser los que sí que trabajamos. Ah, y ya puestos: también veo indecente que la gente se lleve trabajo a su casa y que se mezcle la vida privada con la pública como se mezcla la pública con la privada.
Doy fe de un caso en que dos funcionarios sostenían relaciones extraconyugales postmatrimonales heterosexuales mientras hacían horas extraordinarias, cuando las hubo. Pero esa anécdota, que les valió un expediente disciplinario, no pasó a mayores. Y a mí me parece peor la otra, de una persona que hacía méritos mientras estaba de baja. Además de que con su trabajo telemático contrarrestaba la incorporación de un suplente, que no requería gran cualificación, el tema quedaba blindado por excusas terapéuticas que a mí nunca me llegaron a conmover lo más mínimo (aunque se trataba de una incapacidad temporal por cáncer). Si se está de baja, se está de baja; si se trabaja, se trabaja. Otra cosa es fraude a la Seguridad Social, que por lo que sé también es delito. Convengo con quien me diga que la persona en cuestión es más digna de pena que de otra cosa, pero no, básicamente porque busca dar pena.

Sé que existe en Psiquiatría un fenómeno conocido como "folie à deux", que es una psicosis compartida en la que hay un sujeto dominante, como en los delirios colectivos de las sectas poco más o menos. De hecho, parece que en cuanto el sujeto dominante es aislado el delirio desaparece. Cuestión que me hace deducir no sé si erróneamente que tal vez si la locura compartida está muy extendida es difícilmente erradicable. De manera que lo mismo que hemos acordado entre todos que un robo que es enorme deja de ser un robo para convertirse en una entidad metafísica intangible y no tipificada, un fraude muy concurrido acaba siendo costumbre. Y aquí también se cumple aquello de que quien más se queja menos razón tiene.
Penas máximas vigentes en el Código Penal español para los delitos más comunes (Wikipedia)
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22.11.11

Epistola ad Sergium Heroem




“No, dejad que aprovechemos así esta ocasión que
tenemos de poder hablarnos dulcemente sin vernos”.
Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac

omo la pobre ninfa Eco, que fue condenada a no poder repetir más que las últimas palabras de las frases de los demás, pienso en cuantas veces nosotros nos vemos relegados a tener que aclarar, desmentir, puntualizar, lo que sea que se te ocurra, querido Sergio, como si le interesara a alguien que fijemos en una versión prístina nuestro modo de ver las cosas. Y de oírlas, claro. Y no sé que es peor, si la maldición que calló sobre Eco y que aún gravita sobre muchas ninfas y sátiros o aquella en la que nos podemos enzarzar cada dos por tres (seis) si no nos mantenemos a salvo de discusiones bizantinas y porfías varias. ¿Será el interés que despiertan nuestros razonamientos directamente proporcional al que nos despiertan los de los demás y los de los otros?
El sábado por la mañana pude oír una entrevista que le hacían en Onda Cero a Mònica Aguilera, entrevista de la que es ahora cuando no tengo ninguna duda de que era grabada. Y es que ella estaba participando o a punto de participar en la Everest Trail Race, 160 kilómetros de autosuficiencia cubriendo desniveles de más de 20.000 metros. Mònica Aguilera ha cubierto el recorrido en 26h 49' 48'', a lo que hay que añadir que llevando a cuestas muy pocos alimentos. Aquí se podría acabar el post, porque decir otra cosa sería eclipsar esa proeza. Pero lo que yo quisiera señalar no es la gesta sino una trayectoria sin la cual no se entendería esa marca. Y que, tal y como le oí decir el sábado, no tiene entrenador ni entrenadora ni nada que se le parezca. Ha estudiado Ciencias de la Educación Física y el Deporte y ha participado en tantos raids como supongo que le habrán surgido. Además de ser indudablemente una mujer fuerte es una mujer tranquila y su explicación de porqué no tuvo nunca entrenador se ajustaba -guardando las debidas distancias (porque yo el Everest ese lo haría ni en el cuadruple de su tiempo)- a mi propia naturaleza. A veces un entrenador, o un profesor, o un maestro (!) es un lastre pesado, otras no, solo es un pesado.
Pienso en Aristóteles, que fue alumno de Platón, el cual de siempre -sin que pueda darte no ya una razón convincente sino siquiera una razón- me cayó más que mal. Y sin embargo Aristóteles no, tal vez porque es el padre de la Lógica y la Biología. Tal vez porque en lo visceral no me resulte un baboso. Perdona que me sincere. Y yendo a tientas como voy, sin maestro ni entrenador ni coacher ni nada de nada, observo que muchas veces cuando algún filósofo o pensador me saca de quicio es indefectiblemente platonista o casi. Aristóteles, que también es un modelo de método, lo primero o lo segundo que hizo cuando dejó de ser alumno de Platón fue señalar sus disensiones. Y después, por seguir explicándolo de forma simplona, se fue de maestro de Alejandro Magno.
En la nebulosa de todo ese corpus de maestrillos y librillos está la última ola de que algo tiene un significado u otro según quien lo diga. No me refiero a los pronombres personales, que como muy bien apuntó su máximo poeta, Pedro Salinas, significan una cosa y su opuesta según quien los nombre. Así, "yo" es "", "oh tú" y en el peor de los casos "eh, tú". En la nebulosa asfixiante que ha propiciado el empozoñamiento de la ingeniería social que nos domina, ya hay gente que oye o lee la frase "Vargas Llosa" y tiene taquicardias, hiperventilación, síncopes, o se le inflan las carótidas ostensiblemente. Diga lo que diga según quién para según quién puede ser aborrecible; no entrar siquiera en su consideración y producirle un rechazo incondicional y paroxístico. Como el mío con Platón no, porque ese me lo inspiran -como vengo de decirte- hasta los textos que a posteriori sé que son neoplatónicos. Pero, antes de ir por derroteros que no nos llevarían a ningún lado ni salvando desniveles de más de 20.000 metros, ¿verdaderamente estamos preparados para aceptar la realidad y estudiarla o representarla si ya partimos de estos remilgos, manías y desdenes? Y no digamos cuando nos escudamos en nuestra coherencia o la invocamos como fundamento.
De la Filosofía siempre me interesó solo la Lógica y un poco la Moral y la Ética, pero entre que todo lo demás (y en especial la Metafísica) me la trae al pairo o, mejor aún, al fresco, no tanto por mantener un tono moderado como porque no sé exactamente si estar al pairo es lo mío. Encima en griego tengo bastante peor letra que en el alfabeto latino, donde excelo, si me disculpas la inmodestia, cosa que aunque te parezca una frivolidad tiene su importancia. ¿Por dónde iba? Ah, sí, ¡la Lógica! Pues lo que también me gusta del Derecho es la legislación y la jerarquía legislativa, el hecho de que no solo las leyes estén armonizadas, sino de que hayan unas leyes "supremas", como por ejemplo aquella de que "los españoles somos iguales ante la ley". Y esta especie de supremacía de unas nociones sobre otras también se verifica como sabes en los Diez Mandamientos y en los diez yamas y niyamas yóguicos, donde el primer yama, ahimsa, la "no-violencia", prevalece sobre todos los demás. Esto, desde el punto de vista meramente funcional es muy práctico porque en caso de que se produzca conflicto o duda en la interpretación de un caso, siempre será determinante el principio supremo. En el caso del catolicismo es "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo" y, en el caso de la ciencia yóguica, siempre obrar en la no-violencia.
Hace unos días me enfrenté a alguien que se empecinó en que tenía que mantener su palabra a toda costa y esto aunque su palabra estaba equivocada, por decirlo de una forma muy resumida y considerada. Mantener la palabra dada es un principio virtuoso del que casi nadie dudará ni recelará, pero si ese compromiso no es honorable creo que hay que romperlo o cuando menos cuestionarlo y recapacitar. Así que muchas veces la llamada "coherencia" se asienta en un error o en un horror y vale la pena revisar las cuentas, incluso cuando salen. Cualquier contable sabe que si las cuentas salen bien puede ser que sea porque están efectivamente bien pero también porque están mal. Por lo demás, no olvidemos que hasta Xavier Cugat decía que nadie era tan legal y tan fiable como la Mafia a la hora de pagar. Y también sabemos de asesinos que son muy coherentes. Coherentísimos. Por lo tanto, a pesar de que con la edad lo que nos hacemos es rígidos o blandos (esto es amojamados o ajamonados, que no líquidos) pero nunca dúctiles, deberíamos aspirar a la flexibilidad. Estoy segura de que Mònica Aguilera es fuerte porque es flexible.
Y como dirían los clásicos, si vales bene est, ego valeo ("si estás bien, bien está, yo lo estoy").


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20.11.11

Las cosas como son

"¡Luz, más luz!"
J.W. Goethe

yer pude visitar la exposición sobre la Colección Clark en CaixaForum, que finalmente ya llegó a Barcelona.  La Colección de Sterling y Francine Clark fue posible básicamente gracias al imperio de máquinas de coser Singer. Hubo un momento en que en casi todas las casas que no eran de pobres de solemnidad había una máquina de coser y duraba toda la vida. Si una máquina de coser se cuidaba mínimamente y se aceitaban sus engranajes de tanto en vez, la tenía uno para toda la vida. Yo conozco personas que cosen con las máquinas que usaron sus abuelas. Así que se diría que como negocio de dinero fácil no es. Estoy pensando en el ordenador que tuve previo al actual, que me duró un año. Un Toshiba estupendísimo. Pues colapso eléctrico. Puede salvar el disco duro y lo demás lo llevé al Punto Verde. Y sin embargo, bromas aparte, la "vaca" de Singer -a pesar de no  contar con la obsolescencia programada que nos es tan odiosa- dio para comprar un montón de renoirs y de cuadros de otros maestros franceses relacionados con la escuela de Barbizon o la impresionista.
La exposición es radicalmente bella y la contemplación de  las peonías o las cebollas de Renoir no satura los sentidos al punto de no poder pasar a los crisantemos de Tissot sin recibir intactas todas las sensaciones que nos ofrece.  Aunque en el prólogo del catálogo íntegro, que cuesta 30€, se habla de cómo los Clark fueron adquiriendo las obras y hay varias menciones a Auguste Renoir, no se dice nada de si las compraron a su hijo, el cineasta Jean Renoir o si lo hicieron a través de marchantes. Y es que, ya lo dijimos aquí, Jean Renoir reconoce en su autobiografía haber tenido que vender varios cuadros de su padre para poder él hacer sus no menos maravillosas películas. Tenía que estar muy seguro de su talento. O simplemente era incuestionable poder sacrificar unos cuadros que ya estaban pintados por unas películas que todavía no se habían hecho. Como Jean Renoir hace años que ya no vive, me temo que más que por buen gusto, la superficialidad del prólogo es pura inercia, que no inepcia. Y sin embargo pienso que Ganz y Brettell (que no Haensel y Grettel) cuentan con la documentación de las transacciones.
Renoir, que parece que raramente usó el color negro, y que tenía una paleta tan alegre y carnosa, contrasta con todos y especialmente, se diría, con Camille Pissarro. En la exposición se puede ver un cuadro titulado "Camino - Efecto de lluvia" que me atrajo especialmente. Tal vez porque ayer fue un día lluvioso y noviembre es un mes particularmente duro para los heliotrópicos. Los diversos cuadros de Pissarro sobre el Boulevard Montmartre, en invierno, en primavera, con lluvia, de noche, dan buena cuenta de su dominio de la luz.
Fox hill, Upper Norwood (Camille Pissarro, 1870). National Gallery (Londres)
Aparentemente todos los cuadros sobre Montmartre están pintados desde el mismo punto (la habitación de un hotel [*]) y parece que todos tienen su propia atmósfera, una animación que depende de la parte del día o del año por la que se estaba pasando.
A veces, en estos días oscuros de otoño, parece que la ciudad está más hundida en su densa fealdad -para mí Barcelona es casi siempre fea además de hedionda- y parece que el cielo es más ingrávido y más luminoso de lo que suele. Quiero pensar que todas las evidencias que he tenido días atrás eran una preparación de mis sentidos para apreciar mejor estos paisajes y la luz. O no. No lo sé. La "verdad" es mejor que cualquier cosa, pero digamos que estos días hubo un obsceno exceso de verdad. Mejor es la realidad que la verdad. La que descorazona y nos habla de lo poquito que se puede hacer aparte de vivir.



Hoy comamos y bebamos (Juan del Enzina)

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[*] "In his older age Pissarro suffered form a recurring eye infection that prevented him from working outdoors except in warm weather. As a result of this disability, he began painting outdoor scenes while sitting by the window of hotel rooms. He often chose hotel rooms on upper levels to get a broader view. He moved around northern France and painted from hotels in Rouen, Paris, Le Havre and Dieppe. On his visits to London, he would do the same." (Wikipedia)

17.11.11

El desasosiego

stos días estuve buscando aún sin ningún resultado cual es la foto o fotos que Edward Steichen eligió de Elliott Erwitt para su famosa exposición fotográfica "The family of man" (MOMA, N.Y., 1954), que mereció preservarse de forma permanente en Clervaux, Luxemburgo, creo que bajo los auspicios de Unicef. La verdad es que para elegir Steichen 503, que me parece que es el número definitivo, ya tendría sus dificultades.
Tal vez la foto que más me gusta de Erwitt es la de "Felix, Gladys y Rover", pero esa seguro que no participó en la antología porque es del año 1974. Se dirá que cosas más raras se han visto y nos es más fácil imaginarlo ahora que estamos en plena campaña de las elecciones generales, donde se puede oír cualquier cosa y sobre todo juicios de intenciones, puesto que hasta es posible que le condenen a uno por lo que se dice que se cree que se ha pensado que alguien piensa. Será por paranoia o por falta de otros argumentos por lo que se recurre a lo de que existen programas ocultos mientras se entornan los ojos con mirada extraviada. O se dice que el Partido Popular enviará a las mujeres a las cocinas y disolverá las uniones civiles entre homosexuales y otras cosas por el estilo.
Por la misma razón que prefiero Brangulí a Català-Roca y el Lazarillo de Tormes a Jarabe de Palo (Pau Donés), también me gusta más Erwitt que Cartier-Bresson. Me emocionan, me parece que hablan de su tiempo y eso es impagable ¡Qué le voy a hacer! Y tal vez mi segunda foto preferida de Erwitt, después de la de "Felix, Gladys y Rover" es sin duda "Lost  persons area". Sin pretender irme por los cerros de Úbeda ni de Baeza o por los juicios de intenciones, me encanta porque las mujeres que predominan en la imagen parecen todo menos perdidas. Más bien parece que han perdido a alguien, para ser exactos, alquien que ni siquiera se ha dado cuenta aún de que se ha perdido sin perderlas. Los brazos cruzados y las caras un tanto desencajadas de las mujeres que están sentadas sobre el banco se diría incluso que revelan un cierto enfado o cuando menos fastidio. La del bebé en el regazo parece que se lo toma con más filosofía griega. Pero, no se engañen, lo mismo cuando aparezca el perdido from lost to the river, le echa un sarta de denuestos, acusaciones, reproches,  vituperios, recriminaciones, sapos y culebras.
Ese eje en el que giran todas las cosas en este mundo, empezando por el amor -que puede ser la suprema mentira- es hipnótico, según y como. Estaba pensando estos días en esas personas que se han expuesto a la vergüenza (es un decir) de situarse en la zona de perdidos, cuando en realidad tal vez sepan mejor que nadie donde están. Se diría que más que perdidas son perdedoras. O buscadoras. Pero es solo una hipótesis. También pensaba en empresas públicas como el hospital donde trabajo, y en algunos departamentos en que la laxitud es paradójicamente opresiva. No quiero hablar de contradicciones, hablo de paradojas. De como los opuestos se refuerzan. La coherencia absoluta, por líquida o rígida que sea, como la virginidad, es algo que no sirve para nada. La lógica sí.
Pasadena, California (Elliott Erwitt, 1963)
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Bienes y males inmuebles

El otro día Cayo Lara, Coordinador Federal de Izquierda Unida, que es lo que queda del Partido Comunista de España, denunció que la Iglesia Católica no paga el Impuesto sobre Bienes Inmuebles. La exención del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (I.B.I.) no es un privilegio de la Iglesia católica, también están exentos de pagarlo otros bienes de las comunidades evangélicas, judías e islámicas. Los observatorios de la laicidad y los ateos se siguen centrando en los católicos. Lo mismo sobre exenciones se podría decir para los edificios de la Cruz Roja, los pertenecientes a gobiernos extranjeros, los terrenos ocupados por líneas de ferrocarril, y por supuesto para las llamadas "entidades sin ánimo de lucro", que muchas veces son un coladero. Además están los bienes declarados patrimonio histórico-artístico. O, por dar un par de pinceladas o brochazos más al cuadro general, el Palacio de Liria y el Palacio de las Dueñas, que son propiedad de la Casa de Alba, están también exentos de IBI por ser patrimonio histórico-artístico. Por último, para acabar, los partidos políticos y los sindicatos están exentos de declarar lo ingresado por cuotas, las subvenciones, donaciones, rendimientos de actividades económicas y rentas de patrimonio. 
En mi modesta opinión a lo mejor sí que habría que revisar a quien se impone o quien se libra del catastro y si se mantienen las exenciones fiscales para aquellas entidades que tienen una utilidad social. Entonces, casi seguro que entre los primeros que quedarían incorporados al sistema fiscal ordinario  estaría Izquierda Unida y los últimos Caritas.
Parece que una parte del electorado desencantado o abochornado del Partido Socialista Obrero Español, al que a partir de ahora nos referiremos como PSOE, para no introducir confusión a la que ya hay reinante, se ha deslizado hacia Izquierda Unida, de manera que no es de extrañar que el partido se mantenga. El domingo veremos si los 963.040 votos que obtuvieron en el año 2008 van a más o a menos o a qué. Todo lo demás es tan previsible que no merece la pena ni mencionarlo.

El IBI de la Iglesia "Bienes y males inmuebles" tiene una licencia SafeCreative #1111180547205

14.11.11

Trending topics

olo he viajado 3 veces a América: una a La Habana pasando por Canadá, otra a Toronto pasando por Alemania y otra a Nueva York. Ya la primera vez me di cuenta de que había incurrido en un error irreparable, el de haber salvado o se diría que roto la distancia que hay entre dos continentes de la manera más tonta. A partir de entonces, el mundo se me hizo pequeño y aunque soy una de esas personas que sufre de jet lag cuando vuelve de Galicia todas las distancias me parecen pocas. Lo único que consigue tranquilizarme un poco es caminar.  Hoy que se ha difundido un montaje fabricado con imágenes de la Estación Espacial Internacional, todo me va pareciendo además de pequeño definitivamente más rápido. He incrustrado el vídeo también en pequeño para que no resulte más desagradable de lo que es. Yo sé que hay gente que puede y quiere ir a pasar un fin de semana a Bangkok, o cenar en Londres, por decir algo, porque Londres no parece que pueda ser el mejor sitio donde ir a cenar, como no sea a un restaurante en concreto o por acercarse a The Fat Duck, donde deben estar aún con aquellas vieiras servidas con I-Pod como toda guarnición.

 

Estuve mirando el otro día los horarios y las tarifas de los Ferries que van a Portsmouth desde Santander y a Plymouth desde Bilbao y en mi hipótesis la ida y vuelta salía por 210 £/persona, sin coche. Supongo que habrán ofertas, temporadas bajas y todo lo que se nos pueda ocurrir, pero el precio es considerable. El trayecto se cubre en 24 horas, por lo cual se tiene que hacer en cabina y es altamente desaconsejable pagar con una tarjeta de crédito que no sea británica. Después hay que tomar un tren. Con todo y con eso tengo que ir considerando la posibilidad de organizar una visita a Londres por ese camino, puesto que al final estoy decidida a ir. No fui a Londres ni siquiera cuando vivía mi amiga Mª Luz Braga, que ya es decir, sobre todo porque llegué a comprar en dos ocasiones los pasajes, pero ahora tengo la necesidad de ver unos museos determinados y espero poder hacerlo el año que viene. Una de las rarezas que creo que se encuentran en el Natural History Museum es un dodo disecado. Según la Wikipedia, el dodo se extinguió en el siglo XVII y no fue por causas naturales o divinas, sino por la acción humana. En su día no incluímos el dodo entre las aves no voladoras del post Tres gracias de nada (ñandú, casuario, gallina, pingüino y kiwi). Creo recordar que alguien hubo que discrepó y dijo que las gallinas volaban, pero como lo hacen en condiciones extremas y un tanto desconcertamente, como en propulsión, las dejaremos estar con esas otras maravillosas especies, aunque ya sabemos que nunca serán trending topic.
Para los curiosos, cabe recordar que aparece un dodo o raphus cucullatus en el escudo de armas (?) de la Isla Mauricio y en Alicia en el País de las Maravillas. Los dodos anidaban en el suelo, de manera que cuando los portugueses conquistaron el Índico, introdujeron con sus barcos ratas y gatos que se alimentaron de los huevos que ponían estas aves. Aunque su carne no parece que fuera muy preciada, a juzgar por los nombres que le dieron los ingleses y los holandeses, era fácil apresarlos, tan fácil que se les llamaba "tontos" y en portugués "dodos", que les viene siendo lo mismo. Tal vez los animalitos vivían confiados porque no conocían el peligro y ese fue su fin.

"Raphus cucullatus" (Roelandt Savery, 1626)

Esta mañana me acordaba de las gaviotas, ave que me desagrada profundamente por la cantidad de malas noches que me han dado las colonias de Finisterre/Fisterra. Volarán como nadie, pero son capaces de descartar una tripa por un condón. No sirven ni ya ni para carroñeras, de lo desnortadas que están las pobres. Me acordaba de las gaviotas porque hace unos días apareció la palabra "tecnócrata" no sé donde, tal vez por la crisis de gobierno en Italia, y ahora "tecnócrata" es una palabra que está en todas partes. "Tecnócrata" por aquí, "tecnócrata" por allá. Y he observado que las gaviotas son así. Es decir, de repente una gaviota grazna "grrrrrah" y su coro empieza "grrrrrah, grrrrrah, grrrrrah, grrrrrah, GRRRRAH, grrrrrah, grrrrrah, grrrrrah, GRRRRAH". De repente, silencio. Otra vez, "grrrrah", y otra vez "grrrrrah, grrrrrah, grrrrrah, grrrrrah, GRRRRAH, grrrrrah, grrrrrah, grrrrrah, GRRRRAH". Lo sé de veras porque me he pasado así muchas noches enteras.


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13.11.11

Lo que no tiene nombre

A Pilar Martín Lacruz, in memoriam

"Hay gente que piensa que la idea del diseño inteligente,
el nuevo creacionismo,
es buena y no se da cuenta de sus implicaciones nefastas.
Hay que distinguir siempre entre la gente de buena fe,
que cree que el diseño inteligente demuestra que Dios
existe porque estamos bien diseñados, y los líderes científicos
o religiosos, que sí entienden las consecuencias...
Y es una barbaridad porque implica una blasfemia.
Las mujeres tienen el conducto natal muy estrecho para
el paso de la cabeza del niño como consecuencia
del agrandamiento evolutivo de nuestro cerebro,
de modo que miles de bebés y madres mueren
durante el parto; y todos los años hay millones
de abortos espontáneos. Si admitimos el DI
(yo le llamo diseño imperfecto), 
Dios sería el mayor abortista del mundo".



ue suela trasladar las citas que a veces ofrezco con alienación, perdón, "alineación" a la derecha, sean boleros o una entrevista a uno de los científicos que tiene colgada la Medalla de la Ciencia de los Estados Unidos, es algo totalmente deliberado y siempre un tributo al romancero y su forma tan acabada y expresiva. Esas palabras de Ayala, una de nuestras glorias en EEUU, son de hace un par de años pero ayer en la radio decía poco más o menos lo mismo con las mismas palabras, cosa que sería imperdonable en una cabaretera de Music Hall, que continuamente tiene que renovar hasta su vestuario y no digamos su repertorio, pero no en un profesor universitario. Ayala es además un "converso", mejor dicho, llegó a ordenarse como sacerdote el año 1960 pero luego abandonó la vida religiosa y se marchó a América. Por lo tanto hay que enclavar la frase que incluye la oración "Dios sería el mayor abortista" en todo ese panorama, pienso, y solo a partir de ahí es posible -sin quitarle la fuerza de titular- señalar su oportunismo. El Prof. Ayala defiende, en definitiva, sus teorías evolucionistas frente a las teorías creacionistas.  A mí, que no soy profesora, ni profeso nada, me parece modestamente que todo esto es un poco como lo de los forofos del fútbol o de los toros, cuando defienden una faena según quien la ha hecho. 
Tampoco es que sepa una gran cosa de Teología, por no decir que nada sé, pero me parece que la Iglesia menos cerril tiene la tendencia a considerar los abortos espontáneos como algo natural y no como obra divina. Y de hecho la postura oficial de la Iglesia es la de no actuar contra la naturaleza, ni en la vida ni en la muerte. 
Ayer precisamente estuve en el velatorio de una vecina que llevaba más de tres años como una plantita tras un derrame cerebral. Se podría decir que su muerte se pudo precipitar al final gracias a una broncoaspiración que se complicó y que aconsejó dejarla de alimentar y mantenerla con un gotero con el que simplemente se hidrataba. El tanatopráctico ha tenido mucho trabajo. Poco más o menos le ocurrió a un amigo mío que tras su derrame fue operado y sobrevivió dos años y 4 días, también casi como una planta, sin poder comer, ni hablar, traqueotomizado, sin poder andar. Pero podía llorar. Cuando iba a visitarlos a las clínicas donde estaban cada cual, era inevitable ver gente que estaba incluso peor o mejor. La verdad, si quieren que se la diga, es que en estos casos no se sabe si lo mejor no es peor. Es muy triste. Y yo ahí, al margen de las grandiosas teorías creacionistas y evolucionistas, veo que hay cuestiones que se pueden justificar en las actuaciones humanas y otras en la naturaleza y otras en la mano de Dios. A Pepe no se le tendría que haber operado, pero es que además su naturaleza era fortísima. Yo de Dios no hablo, si acaso "hablo" con su Hijo, pero poco más.
Ayer el yerno de la difunta nos decía que parece que su suegra llegó a ver a su biznieta, que nació hace unas semanas. Y que parece que eso determinó su muerte. No me atreví a preguntarle qué le llevaba a tener esa certeza, simplemente la acepté porque tengo una buena predisposición a no dudar en esos casos. José Mª también me dijo que el no era creyente porque Dios permite estas cosas. Ahí también callé, le dejé hablar. Pensaba para mí que de los dos tipos principales de ateos, los que cargan contra Dios y los que cargan contra los creyentes, está claro que prefiero a los primeros, pero no porque estén más cerca de mi propia manera de ver las cosas (que lo están) sino porque su postura es más limpia, menos marrullera. Sin embargo, avanzando la conversación tuve que decirle: "No es justo que una persona esté como muerta más de 3 años, tan buena como fue, que era la mismísima bondad, pero entonces... mira tú lo que va de haber nacido en casa de tu hija, como Nuria, o haber nacido en Burkina Faso".
Hay tanta "injusticia" en el mundo, la humana, la que permite Dios no sabemos por qué, que no podemos dejar de reparar que si se hiciera justicia a lo mejor iba a ser peor. Pero no sé explicarme y lo dejo así.  Hay, por lo demás, entre los que "progresan favorablemente" gente que lo hace en detrimento del progreso de su prójimo y, como se suele decir, no es oro todo lo que reluce.

La fotografía de hoy es la de una sabina de El Hierro, contorneada por el viento que sopla en la isla canaria. El volcán herreño que yo sepa aún no tiene nombre, es una pura fuerza de la naturaleza. Si tuviera ganas, que no las tengo, de hacer un blog de verdad, lo haría sobre las cosas que aún no tienen nombre.
Sabina herreña
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11.11.11

Sentimentales y malos

Hace unos días comentaba el parecido notable de un anuncio de La Caixa con otro inglés de una campaña navideña y como, a pesar de todo, se lucía en los créditos a una lista inacabable de creativos, solo un poco menos larga que la de "Lo que el viento se llevó" . Otros creativos han hecho (?) una nueva campaña, "Mou-te contra el càncer" (Muévete contra el cáncer), que ha hecho suya la entitad Transports Metropolitans de Barcelona y la FECEC (Federació Catalana d'Entitats contra el Càncer), y que está  calcada de la identidad corporativa del MDAnderson Cancer Institut en Houston, Texas.
No seré yo quien me pelee por una palabra -y no me refiero a la palabra "cáncer", por supuesto, sino a la palabra "creativo"- pero debo reconsiderar tal vez mis nociones de la creatividad o la creatividad, por lo menos en publicidad. Y no se me ocurre ni como hipótesis la posibilidad de que sea una coincidencia o una casualidad. Por otra parte es curioso como se recrean en esta campaña las famosas 10 estrategias de la manipulación mediática de Noam Chomsky y aquel principio de Los hermanos Karamazov, de que se puede ser sentimental y malo.


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Más verde que el increíble Hulk

stuve mirando la foto de la luna de ayer, redonda pero como lo son los bollitos hojaldrados Reglero, aquellos que comía cuando los médicos no me atormentaban con la amenaza de recetarme antilipídicos. Sigo teniendo un problema con ese rectángulo que enmarca mal muchas fotos, que yo encuadraría en un óvalo y aún así quedaría desconcenta. Supongo que lo que hacen los fotógrafos, los pintores, todos los artistas y artesanos, es buscar un segundo encuadramiento, no tanto el que impone el soporte material.  Otra cuestión que no me deja de tener intrigada es lo verde que resultaba el valle de "Qué verde era mi valle" (John Ford, 1941), aunque es una película "en blanco y negro", y la expresividad del mar en Robert Flaherty y Friedrich W. Murnau, tanto el polinésico como el de Irlanda, aunque estemos hablando del cine mudo.  Los valles galeses de la película de Ford son más verdes que el increíble Hulk. Y sin embargo, aunque al menos hace un par de décadas atrás, algunos aficionados a la fotografía volvieron a trabajar sin color, parece que la intensidad proviene en gran manera del grano o  la película. No lo sé. 
En el cuestionario Proust al que nos referíamos un día de estos había una pregunta sobre el color preferido, una de esas preguntas en las que muchas personas nos podríamos detener días y eso sin reparar en los tonos y en complementarios raros, y eso aunque nos limitáramos a aquellos colores primarios que están en el lenguaje náutico y en las banderas o en las cajas de doce lápices de cera ¡Hay tantos colores! Hay gente que asegura soñar en colores donde otros dicen soñar en blanco y negro y donde yo no sabría tampoco qué decir. Me temo que en mis sueños el color es algo cuya noción se hace sinestésica y oportunista, que la percepción allí como en el cine clásico sobre todo, no es totalmente manifiesta, por no decir nada de los topos que se agazapan debajo de las camas y de los toros que desaparecen en el agua inopinadamente. Desde el "Nosferatu" del antedicho Murnau hasta la mamarrachada de vampiros en que salía Tom Cruise y otros actores de su generación, creo que he visto las versiones principales de Drácula. Al final las que más me gustan por sugerentes son la de Murnau (1922) y la de Tod Browning (1931) y la que menos la orgiástica de Coppola (1992), el padre, que tiene la manía de no dejar casi nada a la imaginación. Cuando el cine norteamericano cogió el año 1996 al Dr. Jekyll-Malkovich y lo mezcló con "Alien" y no con Mister Hyde, inspiraba risa floja. Ya me gusta que en "Abierto hasta el amanecer" (Robert Rodríguez, 1995), con un elencazo de actores,  se ronde la serie B, pero porque está en su género. Lo mejor que se puede decir de "Abierto hasta el amanecer" es que parece estar rodada en blanco y negro. Y todo eso.

"How green was my valley" (John Ford, 1941) Foto: Doctor Macro
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