2.4.14

La "selección natural"


به استثنای دودو که پرندایست با هیکلی بزرگ، کوتاه قد و نوک چاق که نسلش منقرض شده، به جرات میتوان گفت که مرغ و شتر مرغ هم در حال انقراض میباشند.
مرغ از جمله موجوداتیست که به اندازه فراون در زمین موجود است، ولی از یاد نبریم که مانند شترمرغ موجودیت این پرنده هم به خاطر سوء استفاده بیش از حد انسان از پوست، پر، تخم و گوشت ان و همچنین استفاده از ان در تکثیر و جوجه کشی در معرض خطر میباشد.

La mayor parte de los pájaros que no vuelan (los ratites y los pingüinos) se encuentran en peligro de extinción. Excepto el dodo, que ya está extinguido, y tal vez la gallina y la avestruz. La gallina es el ave más abundante en la faz de la Tierra, aunque no se nos escapa que es debido a su aprovechamiento por la especie humana. Algo parecido ocurre con la avestruz, de la que se aprovecha su piel, sus plumas, sus huevos y su carne, además de que se les hace participar en carreras o como animal de tracción.

Leo un pasaje muy bonito de Gerald Durrell sobre el final del dodo:
“Pensemos, por ejemplo, en el dodo, la paloma gigante de paso torpe que tenía el tamaño de un ganso, que habitaba en la Isla Mauricio. Aquel ave, a salvo en su hogar insular, había perdido la capacidad de volar, pues no tenía enemigos de los que huir volando, y como no tenía enemigos hacía sus nidos en tierra en perfecta seguridad. Pero, además de perder la capacidad de vuelo, parece haber perdido la capacidad de reconocer a un enemigo al verlo, pues según parece se trataba de un ave sumamente mansa y confiada. El hombre descubrió este paraíso del dodo en 1507, con él llegaron sus demonios familiares: perros, gatos, cerdos, ratas y cabras. El dodo contempló a estos recién llegados con aire de interés inocente. Entonces se inició la matanza. Las cabras se comieron la maleza que daba cobertura al dodo; los perros y los gatos persiguieron a estos viejos pájaros y les hicieron la vida imposible; mientras los cerdos iban gruñendo y hozando por toda la isla, comiéndose los huevos y los polluelos, y las ratas venían tras ellos para terminar el festejo. En 1681 se había extinguido este pájaro gordo, feo e inofensivo. De ahí que en inglés se diga “más muerto que el dodo” (Encuentros con animales)
La extinción del dodo explicada por este naturalista inglés es una forma absolutamente deliciosa de explicar lo que la mayoría de los ornitólogos, más obligados a adoptar un cierto rigor científico no son capaces de transmitir con tanta gracia. Leo un artículo titulado "The History of the Dodo Bird and the Cause of Its Extintion" (*):
«When the soldiers encountered chicks, though, the birds pecked “mighty hard.” Adult Dodos could also bite hard with their “remarkably strong” bill and run fast with their strong legs. The crew killed many of the birds and soon found that, although their flesh was tough and bitter, the longer the Dodos were cooked, the more palatable the flesh became. They also took home a pair of adults, one of which ended up in the Nether- lands. The birds were a sensation in Europe and were described in a fair amount of detail in numerous contemporary accounts.
[...]
Emperor Rudolph of Germany also purchased a Dodo and soon had its portrait painted. Pictures of the birds rapidly circu- lated throughout Europe, and the demand for them was evidently so great that ships soon began bringing Dodos back to Europe for sale to the wealthy or to naturalists. Dodos were also shipped to India, Java, and Japan. Many died en route, and only about a dozen reached Europe alive before they became extinct. The original Netherlands bird was honored with fourteen oil and watercolor portraits before it died. The Dodos were excellent subjects for portraits— once posed, they remained virtually motion- less until the picture was completed.
Unfortunately, these paintings cannot be relied upon exclusively, because artists took “considerable anatomical license,” some making the birds’ hooked beaks “more fearsome” and turning “their forked dovelike feet into the webbed toes of a duck.”
Since the birds were easy to capture, within a short time the Dutch colonists (along with sailors and visitors) soon killed most of the Dodo population. Most sailors spent months at a time at sea and, confined to meager rations on the ship and, no doubt relished their sojourn to a set of islands that contained fresh meat. Fresh meat was also important for sailors to reduce the problem of scurvy, a concern until it was discovered fresh fruit such as lemons could treat the problem. The animals that the sailors brought with them, especially dogs, cats, monkeys, farm hogs, and the inevitable rat, ate the fledglings and broke the Dodo eggs open to consume the yolks. [...]
Kitchener argues that it was not the Dodo’s physical inferiority that caused its extinction, but the “rats, pigs, and monkeys that arrived with the sailors and pillaged the Dodo’s vulnerable ground nests.” Smith concludes they became extinct not because of natural selection, but due to “direct predation [...].”
The extinction of a fat, slow, inferior, defenseless Dodo argued for Darwinism far more effectively than similarly threatened, better-adapted birds that were saved only through the heroic and deliberate efforts of a large number of concerned individuals.» (**)
Gerald Durrell (1925-1995) con una lechuza en el hombro

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(*) Jerry Bergman. The History of the Dodo Bird and the Cause of Its Extintion, Perspectives on Science and Christian Faith. 2005; 57 (3): 221-229.
(**) Traducción aproximada: Cuando los soldados encontraron los pollos, sin embargo, los pájaros picaban “de forma arrebatada”. Los dodos adultos podían también picotear con su “remarcablemente fuerte” pico y correr rápidamente con sus fuertes piernas. La tripulación mató muchos de los pájaros y pronto descubrieron que a pesar de que la carne era correosa y amarga, cuanto más se cocinaba a los dodos su carne más paladeable resultaba. Se llevaron un par de adultos que acabaron en Holanda. Los pájaros fueron la sensación en Europa y fueron descritos con un gran número de detalles en numerosos relatos contemporáneos […]
El emperador Rodolfo de Alemania también consiguió un dodo y pronto obtuvo su retrato pintado. Las ilustraciones de los pájaros circularon rápidamente a través de Europa, y la demanda fue evidentemente ingente dado el elevado número de barcos que empezaron a llevar dodos a Europa para venderlos a la gente rica o a los naturalistas. Se llevaron también dodos a India, Java y Japón. Muchos murieron en el camino y solo alrededor de una docena arribaron a Europa vivos antes de que se extinguieran totalmente. El original del dodo de Holanda fue representado en 14 retratos al óleo y a la acuarela antes de morir. Los dodos fueron excelentes modelos para los retratos: una vez posaban, permanecían inmóviles hasta que la pintura se completaba.
Desafortunadamente, esas pinturas no pueden documentarnos en exclusividad ya que los artistas se tomaron licencias anatómicas considerables, algunos haciendo sus picos ganchudos “más imponentes” y convirtiendo sus pies “como de paloma en pies palmeados como de pato”.
Dado que estos pájaros eran de fácil captura, en poco tiempo los colonos holandeses (al lado de marineros y visitantes) pronto exterminaron la mayor parte de la población de dodos. La mayoría de los navegantes pasaban meses en el mar y, ya que estaban condenados a raciones escasas, indudablemente disfrutaban de una temporada de la carne fresca que obtenían en un conjunto de islas. La carne fresca era además importante para reducir la preocupación del escorbuto, un contratiempo hasta que se descubrió que el zumo de frutas frescas como el limón podían tratar el problema. Los animales que los marinos llevaban con ellos, especialmente perros, gatos, monos, cerdos y las inevitables ratas, comían los polluelos y rompían los huevos de los dodos para consumir las yemas. […]
Kitchener arguye que no fue la inferioridad física del dodo la que causó su extinción, sino las “ratas, cerdos y monos que llegaron con los marinos y saquearon los vulnerables nidos en el suelo de los dodos”. Smith concluye que se extinguieron no a causa de la selección natural sino debido a la “depredación directa […]”.

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