1.2.18

Hacer maletas, magdalenas o una raya en el pantalón

oy la foto es de una publicación de Bruguera de finales de 1976. Costaba 20 pesetas. Es de una colección que apareció para quienes querían aprender ortografía, cocina, cuidados de salud y todos aquellos conocimientos prácticos de la vida diaria. Aunque no se dice estaba destinado en gran parte para un público femenino.  La señora de la cubierta lleva una peluca y eso no es extraño ya que en esos años estaba de moda usar peluca. Yo creo que se usaba para saltarse una tarde de peluquería, y como estaba muy de moda (de forma tan intensa como breve) a nadie le parecía mal.
Los temas que desarrolló la colección "Pronto y fácil" ahora perviven en cierta manera en los semanarios impresos de entretenimiento, en las web de divulgación y curiosidades, y en Youtube ("Cómo cambiar las cuerdas de una guitarra", "Cómo hacer una acuarela de un paisaje nevado", "Cómo poner en hora un reloj de cuco"). También hay que recordar los tratados para dummies y las secciones de preguntas frequentes o FAQs. Pero el formato de "Pronto y fácil" era bien diferente, porque a pesar de la modestia de la colección, tenía un nivel medio-serio, y no podríamos encontrar rituales de belleza con gaseosa ni trucos para hacer maletas, magdalenas o la raya del pantalón.
La ortografía de Bruguera era totalmente práctica, con las normas elementales y de cara a lo que era la vida corriente en una oficina o para escribir una receta o una postal de Navidad sin cometer una falta grave. Hoy hay muchos que manejan la Gramática de la RAE como el código de circulación al que apelaba mi padre para pasar en verde aunque cruzaran coches. Hay quien recurre a un desvío del español peruano consignado por Vargas Llosa para defender la elasticidad de una norma que siempre rigió el uso del verbo deber, según se denotara probabilidad (deber de) u obligación (deber sin de).
Por no parecer rígidos ni imperialistas, los académicos y asimilados están adoptando acepciones marginales, neologismos que ya se sabe que durarán poco y regionalismos que contentarán a muchos pero que servirán a pocos. Hace un par de años una señora argentina que como yo visitaba la Torre de Londres me corrigió no sé que modismo —simplemente porque no se emplea en Buenos Aires— y la dejé por imposible. No recuerdo el modismo pero puedo asegurar que es de lo más normal no solo en Barcelona sino también en toda España.
Una de las bromas de La vida de Brian (Terry Jones, 1979) se corresponde con una situación diferente, porque se intenta imponer el latín en una provincia alejada de Roma (Judea) pero el centurión riñe a Brian como si fuera un mal alumno (*). Naturalmente los centuriones no tenían porque estar en posesión de la teoría gramatical que sí aprendimos cuantos estudiamos Latín. Simplemente sabían latín. La gracia está en lo mal que escribe Brian latín y que copia la frase correcta (Romani ite domum) 100 veces, cosa que lo convierte en un graffittero de aquellos que repiten su firma aunque sea un garabato y dejan las paredes perdidas.
Hay días, cuando alguien esgrime una excepción a la norma en Perú, el plural desdoblado ("portavoces y portavozas") o grafías extravagantes (-@s, -xs), en que me acuerdo de esas gramáticas prácticas y de lo manejables que eran.


(*)
—Centurión: ¿Qué es esto? ¿Romanes eunt domus? ¿Gente llamada romanos ir la casa?"
—Brian: (explicando su grafiti) Dice: "Romanos, marchaos a casa".
—Centurión: (amenazándolo con su espada) De eso nada. ¿Cómo se dice "romano" en latín? ¡Vamos, vamos!
—Brian: (muerto de miedo) "Romanus".
—Centurión: Y se declina como...
—Brian: -anus".
—Centurión: El vocativo plural de "-anus'" es...
—Brian: ¿Ani?
—Centurión: "Romani" (corrige el error) "Eunt"... ¿Qué es "eunt"?
—Brian: "Ir".
—Centurión: Conjuga el verbo "ir".
—Brian: "Eo, is, it, imus, itis, eunt..."
—Centurión: Luego "eunt" es...
—Brian: Tercera persona del plural del presente de indicativo: "ellos van".
—Centurión: Pero "Romanos marchaos" es una orden, así que hay que usar... (retuerce la oreja de —Brian)
—Brian: (con voz aguda por el dolor) El imperativo...
—Centurión: Que es...
—Brian: Eh, eh... ¡"It"!
—Centurión: ¿Cuántos romanos?
—Brian: ¡Plural, plural! ¡"Ite", "ite"!
—Centurión: Ite. (Corrige de nuevo) ¿"Domus" en nominativo? Marcharse indica movimiento ¿no, muchacho?
—Brian: ¡Dativo, señor! (el centurión saca la espada y la acerca al cuello de Brian) ¡No, no, no es dativo! ¡Acusativo! ¡"Domum"!
—Centurión: Sólo que "domum" lleva el...
—Brian: ¡El locativo!
—Centurión: Que es...
—Brian: "¡Domum!"
—Centurión:¡"Domum"! "Domum" (lo escribe) ¿Has comprendido?
—Brian: ¡Sí, señor!
—Centurión: Escríbelo cien veces.
—Brian: ¡Sí, señor! ¡Gracias, señor! Hail, César.
—Centurión: ¡Hail, César! Si no está escrito al amanecer, te corto los cojones.

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