25.12.16

Mi tesoro

El robot pescador se hace eco de los diarios turcos que sospechan la intervención de la CIA en el asesinato del embajador ruso Andréi Karlov. A alguien le resultará rebuscado. A mí me recordó la última película que protagonizó Philip Seymour Hoffman. La trama de "A most wanted man" (Anton Corbijn, 2014) hay que decir que viene de una novela de John Le Carré, y servirá ese dato por toda explicación para describir lo enredado de la trama no tanto por el estilo como porque muestra una red de engaños, alianzas oportunistas y apariencias.
Ayer tarde había en las diferentes cadenas de televisión muchas películas entre las que elegir. A pesar de que había otras más atractivas tal vez, me detuve a mirar "Marcelino, pan y vino" (Ladislao Vajda, 1954). Eso que había una versión restaurada de "La dolce vita", la segunda parte de "Star wars", etcétera. Es curioso que cuando vi "La grande bellezza" me resultó una especie de remake de "La dolce vita". Y ayer los primeros minutos de "La dolce vita" (1960) me parecieron más cerca de "La grande bellezza" (2013), como si hubiera adquirido las cualidades de una película que no existía cuando se proyectó, algo del todo inverosímil. O tal vez no, tal vez remakes, secuelas, versiones y copias pueden alterar el "original" porque nos obligan a verlo con otros ojos.
"Marcelino, pan y vino" también fue reversionada. Como la película de Corbijn, depende de un relato literario. Lo escribió  José María Sánchez Silva. Una de las escenas que ayer me llamó la atención no está en el libro, es cosa del guión cinematográfico. Es cuando Marcelino está en el campo y corre a una cerca después de asegurarse de que nadie lo ve. Va con su amigo invisible Manuel. Se agacha y saca los mampuestos del muro a piedra seca. Extrae primero una lata, después un cuerno, una pata de pollo y por último un naipe y se los muestra a su amigo:
"Aquí tengo el tesoro, Manuel. Esto me lo dio Fray Malo. Era de una medicina. Y esta es la pata de una gallina. Me la dio fray Papilla. Y este cuerno es bien bueno. Y esto me lo regaló el guardia civil. Es lo que más vale".
Esta mañana temprano me he encontrado cerca de la basura un 3 de corazones, naipe que se corresponde con el 3 de copas de la baraja española, por lo menos en la cartomancia. Coincidencias como estas las he tenido a docenas, y creo que todo el mundo ¿Qué explicación tienen? El mundo al que he referido al principio del post es complejo, nuestra vida no es tan compleja, por lo menos la mayor parte del tiempo. No podemos enredar más o intentar clarificarlos con teorías, por convenientes que sean. Ofrecer una visión del mundo que además por novedosa que pretenda ser nunca lo es o por lo menos no decididamente, es desconcertante, baladí.
El panorama de los libros que ofrecen pautas de autoayuda me recuerda a aquellos refranes que nos brindan un ripio tanto para madrugar como para levantarnos tarde, y todos cargados de razón. Por no añadir algo de lo que ya nos previno Don Juan Manuel, "nunca farás cosa de que todos digan bien".

No comprendemos definitivamente nada. Voy encontrando signos, noticias, hipótesis y todo está guardado como los tesoros de Marcelino o Huckleberry Finn y en ese orden de los hallazgos, los recuerdos, los restos de los naufragios. Tal vez algún día cada pieza adquirirá sentido, no lo sé.

"Marcelino, pan y vino" (Ladislao Vajda, 1954)

3 de corazones

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