30.12.12

Un año Dickens

"No little Gradgrind had ever seen a face in the moon; 
it was up in the moon before it could speak distinctly. 
No little Gradgrind had ever learnt the silly jingle,
Twinkle, twinkle, little star; how I wonder what you are! 
No little Gradgrind had ever known wonder on the subject, 
each little Gradgrind having at five years old dissected
the Great Bear like a Professor Owen, 
and driven Charles’s Wain like a locomotive engine-driver. 
No little Gradgrind had ever associated a cow in a field with
that famous cow with the crumpled horn
who tossed the dog who worried the cat
who killed the rat who ate the malt, or with
that yet more famous cow who swallowed
Tom Thumb: it had never heard of those celebrities,
and had only been introduced 
to a cow as a graminivorous ruminating
quadruped with several stomachs" 
Ch. Dickens, Hard Times, cap. III (*)





n el año Dickens (2012) que mañana se acaba me temo que solo pude leer Tiempos difíciles, pero simplemente porque siempre tuve otras lecturas en cola. Este folletín me atrajo porque su oposición el utilitarismo fue recibida de manera desigual por la crítica. El tema creo que se podría revivir con la controversia sobre los recortes y los últimos coletazos de la era industrial o de los modelos de producción y especulación. Con Mr. Scrooge Dickens nos dejó un buen retrato de lo que da de sí la discapacidad emocional severa en la forma de avaricia, por ejemplo en aquella escena con su empleado, al que le había subido 1 penique el jornal tres años atrás a cambio de que además de todo lo que ya hacía hiciera también la colada. El tacaño máximo da un poquito a cambio de mucho. Y se diría que un poquito de Mr. Scrooge o del Tío Gilito (en inglés Scrooge MacDuck) vale más que todo cuanto pueda hacer cualquiera de los que le rodean a una prudente distancia. Mr. Gradgrind representa los excesos del pragmatismo y tampoco deja espacio a las emociones, que resultan inútiles, un lastre.
Seguramente, de llevar más de una ideología hasta sus últimas consecuencias y por el camino de la coherencia, habría muchas que irían a dar a lo que persigue el VHEMT (Voluntary Human Extinction Movement), esto es, el Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria. Y las que no fueran a dar a sus premisas sería porque persiguen la extinción de una parte de la Humanidad, cosa que tampoco no es como para echar cohetes. Esto resumiendo. Otra opción sería la de aplicar la razón y la emoción en vez de a esos extremos y al onanismo inveterado, a intentar entender a los demás, molestar lo menos posible y colaborar en la medida de las posibilidades y también de las probabilidades de cada cual. Por un decir. Hasta el año 2021 no tenemos un año Dostoievski.


Charles Dickens y sus hijas

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(*) Ninguno de los pequeños Gradgrinds había visto jamás dibujada una cara en la luna; aun antes de saber hablar con claridad, ya estaban al tanto de lo que era la luna. Ninguno de los pequeños Gradgrinds tuvo jamás ocasión de aprender aquella estúpida cancioncilla de Fulgura, estrellita, fulgura; lo que eres tú, ¡quién conocer pudiera! Ninguno de los Gradgrinds sintió jamás dudas acerca del tema, porque cualquiera de ellos había hecho antes de los cinco años la disección de la Osa, igual que un profesor Owen, y se había montado en el Carro de Carlos [trad. lit. de Charles Wain, "Osa Mayor"] lo mismo que un maquinista de tren en su máquina. Ninguno de los pequeños Gradgrinds tuvo jamás la ocurrencia de comparar una vaca pastando en el campo con aquella otra vaca famosa del cuerno retorcido que dio un topetazo al perro que había molestado al gato que había matado al ratón que había limpiado el plato; ni con aquella otra aún más famosa que se tragó a Pulgarcito. Ninguno de los pequeños Gradgrinds había oído hablar jamás de todos estos personajes célebres, y únicamente se les había hecho la presentación de la vaca como un rumiante, cuadrúpedo, herbívoro, dotado de varios estómagos.

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