5.3.17

Despalabrados

uando vivíamos en la era en que a la palabra dada se le concedía un valor hablábamos de haber "apalabrado" algo cuando habíamos dado nuestra palabra a favor de un trato y con ello nos obligábamos a mantenerla. Con la postverdad y el pensamiento líquido no sé en qué habrán quedado esas costumbres ancestrales, pero remito a ellas en contraposición al desapalabramiento. En otro orden de cosas tenemos el despalabro, palabra o palabro de mi (re)creación haría referencia al vaciamiento de significado de una palabra y su ocupación y desparrame por significados cercanos pero que crean confusión de manera que llega un momento en que ya se hace improbable el entendimiento porque según quien emplee una palabra quiere decir una cosa u otra. Y no como pasa con los pronombres, que cuando decimos "yo" o "tu" dependen de quién es el hablante que los pronuncia, aunque todos somos "yo", etcétera.
Hace poco empecé a leer un libro sobre la influencia astrológica de Quirón y noté que el autor confundía lo que era el mito del centauro con lo que es el conjunto de las centáureas, unas centellicas que se descubrieron allá por el año 1977 y que por ser algo que por su naturaleza se encuentra entre los cometas y los asteriodes se acordó que recibieran el nombre del centauro Quirón (mitad hombre, y mitad caballo). Astronómicamente se acordó ese nombre para el cuerpo celeste principal y astrológicamente se le asumieron una serie de características propias del mito de Quirón más otras que creo que proceden de los estudiosde Jung. Pero hay que añadir que el autor a que me refiero no menciona a Jung en ningún momento. Creo en la tradición por la cual no se ignora lo asentado por los predecesores y por lo tanto había que citar o referirse a Jung cuando había que introducir el tema del sanador herido. Jesús Gabriel Gutiérrez también establece su propio cuerpo semántico entre otros pares de palabras como enseñar/educar y vergüenza/timidez que cuando conviene se apoyan en una cierta etimología y cuando no se apoyan en su sentido (por oposición al sentido común). Estas aportaciones al valor de las palabras me producen un desconcierto grande y se me ponen las orejas coloradas como si me generaran un aumento de la presión sanguínea, no menor a la que me produciría un experimento por el cual reintrodujéramos la declinación en el español.
Los neolenguajes y las jergas de grupo son el adorno que adoptan los mundos paralelos y lejos de aportar claridad o alguna precisión útil añaden lastre al conjunto de fablistanios que nos marean. Solo por esto el lenguaje académico me parece justificado, si no se hipertrofia y desvía también hacia un fablistanio subfablistánico o hiperfablistánico.
Al ver la camelia que hoy ilustra este post, pensé en cómo se había comparado el color de la piel de Nicole Kidman al de las camelias rosas. Pensando en que hay camelias de color "rosa" pero también hay camelias de color "fucsia", me acuerdo de lo que esto provocaría en quienes renuevan o pretenden renovar el lenguaje personalmente, desde sus libros o sus conferencias. Porque las rosas a su vez son flores, y las fucsias. Pero no hay fucsias de color camelia ni rosas de color camelia, porque hay flores que han impuesto el nombre de su color y el color de su nombre sobre otras flores que no son menores pero que por alguna razón son más desconocidas.
Parece que cuando hay un vacío lo podemos llenar con lo que tenemos a mano y por eso la Biblia dice que la boca del hombre habla de lo que le rebosa el corazón y aquello de "Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro".


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