22.9.18

Post 1649: No sin mi GPS

n el otro blog he puesto algunas fotografías de mi visita a París esta semana: el Jardin des Plantes, el Jardin de la Bagatelle en Bois de Bologne, el Parc Monceau y el Jardin Floral sobre todo. Es mi cuarta escapada a esta ciudad, que conozco desde el año 1983 o 1984, no recuerdo bien. Aunque no deja de impresionarme, he observado los cambios y cómo hay algunas zonas que reflejan un cierto abandono. 
El Jardin Floral no soporta la mínima comparación con los jardines de Kew en Londres. El Jardín Botánico de París (JBP) no tiene un único emplazamiento, sino que está formado por 4 jardines (Jardin de la Bagatelle y el Jardin des Serres d'Auteuil en Bois de Bologne, el Jardin Floral en Bois de Vincennes, más el Arboretum de Breuil). El Jardin des Plantes también es un jardín botánico, pero no forma parte de la colección a pesar de que es antiguo (1635) y está muy bien dotado y alberga museos. Al Jardin Floral (1969) se le puede achacar lo mismo que al Jardín Botanico de Barcelona: ha fallado el mantenimiento. Tal vez los botánicos y los jardineros no son gente de markéting ─cualquiera puede entender que son intereses muy divergentes─ pero es una verdadera pena contar con un terreno considerable y no poder extraer de él todos sus recursos. Ya desde Barcelona, al intentar encontrar algún libro o folleto sobre el JBP pronto sucumbí a la desazón. Finalmente ya en París pude encontrar un libro sobre el Jardin des Plantes.
La rosaleda del Jardin de la Bagatelle (1775) es una de las cosas más bonitas que he podido ver estos días en París. Pero hay que decir que los jardines pueden cambiar de un mes para otro, y que encontramos las rosas en su esplendor, un día soleado y seco con apenas una brisa de nada, y que las sombras que arrojaban los edificios eran perfectas, con aquella gravidez y calidez que da el otoño.
A pesar de la decadencia que presentan algunos edificios y el fastidio de algunas obras, como la que hay en la base de la Tour Eiffel, rodeada de vallas y polvo, se mantiene lo que más nos gusta de París Leí meses atrás algún lamento sobre la desaparición de muchos bistrots, pero quedan muchísimos y aún es posible comer cosas ricas y estar sentados en aquellas sillas de ratán llenas de colores. A diferencia de Barcelona, subsisten muchas tiendas que no dependen de cadenas y eso es una alegría y un alivio. En mi modesta opinión, la desaparición de las iniciativas de los minoristas en Barcelona es directamente proporcional al intervencionismo municipal. Nuestro modernísimo y accesibilísimo metro, el pavimento, los chaflanes con unos semáforos que son el último grito, el mobiliario urbano y la iconografía del poder contrastan con el fracaso de la iniciativa privada y de los pequeños emprendedores. Por lo tanto, si el mal estado de algunas infraestructuras de París tiene algo que ver con que sigan habiendo épiceries, boulangeries, boutiques y bistrots, me alegro.
Siempre había ido a París en un tren nocturno que resultaba comodísimo. Salía de Barcelona creo que a las 10 de la noche y llegaba a París a las 8 de la mañana. Se viajaba en una cabina de 2 camas (no sé si las había individuales o más grandes), y la cabina te permitía permanecer en la intimidad todo el trayecto. Dentro de la cabina había lavabo y hasta una pequeña ducha que dudo que hubiera alguien que usara a no ser en caso de gran necesidad. Las camas eran dos literas y se podía descansar confortablemente. A cambio de ese tren nocturno que parece que ha sido suprimido a favor de la línea de alta velocidad que no hace falta ser muy perpicaz para adivinar que favorece a los gerundenses y no a los barceloneses. Tal vez nos favorece poder llegar a Gerona en una hora, pero no tener que llegar a París en 6 porque el TGV hace parada en Gerona, Figueras, Perpiñan, Montpellier, Nimes, Narbona. Cabe suponer que si llega a aumentar el tráfico se instaurarán trenes que sean más directos y que nos excusen de parar a cada hora.
A diferencia de mis anteriores viajes, pude usar esta vez el GPS del móvil y también Instagram. Esas dos aplicaciones le permitieron saber a un conocido mío que me encontraba en la Place des Vosges, y sin que yo le hubiera dicho antes que me encontraba pasando unos días en la ciudad de la luz como él. Apareció en mi busca y fue una sorpresa muy agradable. 
Incluyo una foto tomada desde la planta segunda de la Torre Eiffel, con la típica vista de los jardines del Trocadéro y el Palais de Chaillot. Un día hermoso en buena compañía.

Rosas del Jardin des Plantes. Fotografia: M. Domínguez Senra

El Palais de Chaillot y los jardines del Trocadéro desde la Torre Eiffel. Al fondo, La Défense (París)

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