7.10.11

El hilo negro

"Tous les vices à la mode passent pour vertus"
(Todos los vicios, cuando están de moda, pasan por virtudes)
"Molière"


l término Web 2.0. proviene de las entrañas del año 2004. La Web precedente era unidireccional o meramente informativa, se basaba en páginas que prácticamente no se actualizaban o que requerían conocimientos técnicos ingentes. La Web 2.0. no fue tanto una novedad tecnológica de la World Wide Web como un cambio de actitud. Ha permitido a los usuarios interactuar con otros usuarios (redes sociales) o cambiar el contenido de los lugares web (inteligencia colectiva). La Web 2.0. es en consecuencia todo un fenómeno social y facilita compartir información en aplicaciones de diseño centrado en el usuario. Nuestra visibilidad en la Web 2.0., nuestra identidad, sea privada o sea corporativa, están siempre vinculadas a las cuentas en las que nos registramos para participar. Y las cuentas están a su vez vinculadas a una dirección electrónica de correo, a un nombre y también a una imagen o avatar característico.
En este blog ya me he referido alguna vez a las sombras de las redes sociales: la conducta alegal de algunos usuarios, el terciarismo (noticias de noticias de noticias de noticias que circulan como autoreplicantes vampíricamente por los cuellos de los incautos), las faltas de netiqueta, la banalidad, su fácil propagación y el empacho que causa todo ello. No cabe duda de que Facebook nació como algo muy útil y que venía a resolver la distancia, la sincronicidad, la inclusión de contenidos dispares, su integración. La "ingeniería" de su estanqueidad lleva horas como para que luego por un resquicio alguien de anchas miras nos asalte la intimidad y la privacidad sin apenas darse cuenta de lo que hace ni para qué. Twitter, que tiene un halo más geek, más respetable y "como" más profesional (?) también acaba por decepcionar a no ser que con el tiempo la gente se de cuenta de que tiene que descargar de retweets el escritorio y no poner más de un número razonable de tweets al día y eso con tiento y ofreciendo un contenido que vaya más allá del tedium vitae y de decir "estoy en la parada del autobús" o "me he comido una pizza".
A pesar de que Twitter se acostumbra a asociar a Facebook es más bien una herramienta de micromensajería. Los clientes de Twitter escriben mensajes de 140 caracteres. Y no porque haya una tarifa plana que restrinja el uso a ese formato, no, es porque se habrá estudiado que esa es la longitud conveniente para poner a prueba el ingenio o la lectura rápida. Como el resto de las redes sociales no cuesta ni un duro tener una cuenta en Twitter, a no ser -digo yo- que alguien justifique su jornada laboral poniendo tweets o "tuits", que también podría ser, sobre todo a costa de las cacareadas imágenes corporativas, los community managers de la última (?) hornada y cualquier modernez o moda por el estilo. Como es natural si la gente tuviera que pagar por leer según que tweets, el invento duraría un par de telediarios.
A pesar de que el retweet antedicho es un indicador del interés que ha despertado un tweet o su emisor, abundan en demasía y son más pesados que un elefante o dos en brazos. La particularidad de Twitter son sin duda las etiquetas o hashtags, que en un momento dado nos permeten congregar una reunión virtual en tiempo real entorno a un tema. También sin duda es interesante la función de poder automatizar la publicación de tweets mediante los agregadores RSS. Es de esta manera como muchas instituciones generan contenidos automáticamente y a veces masivamente. Permítanme que les diga además que he observado  que algunos acortadores de URL atraen phishing o gérmenes ensidiosos parasitarios que nos redireccionaran mal nuestros favoritos cuando los usemos, y en vez de entrar en este blog igual entramos en una página china, donde lo de menos es que esté en chino.
Tal vez porque las redes sociales se han convertido en el refugio de los ratos muertos o de la ansiedad, o porque son un recurso gratuito donde cualquiera puede levantar un imperio a su medida o porque no hay que hacer un particular esfuerzo para incorporar contenidos, es prácticamente imposible combatir su ahora incuestionada popularidad. Y sin embargo yo diría que tiene el tiempo contado y que ya parece el Twitter más viejo que el hilo negro. Toda la escoria informativa no deja de ser a su manera basura. Ya les dije aquí que le había oído afirmar a Iñaki Gabilondo que los programas de televisión más baratos son las tertulias, la telebasura, por mucho caché que tengan o adquieran los participantes. Un programa que incluya una entrevista es carísimo, y un programa informativo de verdad (sobre todo de información local) ni digamos.

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"El hilo negro" está protegido por una licencia SafeCreative #1110070244996. Está publicado simultáneamente en el blog Varium.

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