30.3.15

Lunes santo

"Empecé a escribir poemas porque una tarde de domingo,
en marzo de 1922, un amigo me sugirió que lo hiciera: nunca
se me había ocurrido. Apenas me sabía algún poema -el
 Himnario inglés, los Salmos, Struwwelpeter
 y las rimas mnemotécnicas del Manual abreviado de latín
de Kennedy son los únicos libros de
 poemas que recuerdo haber leído-, y no tenía
mayor interés en la llamada "literatura de imaginación". La mayoría de
mis lecturas se vinculaban a un mundo privado de "objetos sagrados". Además de algunos cuentos como La princesa y los trasgos de George MacDonald y Las Indias negras de
Jules Verne, cuyos temas estaban vinculados
a ciertas obsesiones mías, mis libros favoritos llevaban
títulos como Vida subterránea, Maquinaria para minas metalíferas, El zinc y el plomo
de Northumberland y Alston Moor, que había leído con el propósito consciente
de obtener información sobre mis "objetos sagrados".
W. H. Auden, "Hacer, conocer y juzgar" (El arte de leer)



En febrero Debolsillo ha publicado una antología de ensayos de Auden que leo con el mayor interés, como todo lo que me sugiere la poesía norteamericana. No deja de sorprenderme de vez en cuando -tampoco son tantas veces- la fascinación por Pablo Neruda o hasta César Vallejo (?), no la de un gran olvidado, José Lezama Lima. Por más que he intentado acercarme a los libros de Vallejo, me echa para atrás el tufo como de naftalina y maneras de crucigramista. Pero eso es una impresión personal mía en la que no debo abundar ni quiero prodigarme. Allá cada cual con sus gustos. La tendencia al crucigramismo por parte de algunos poetas es algo que no es otra cosa que molesto y casi prefiero, si se me pone entra la espada y la pared, la grandilocuencia y hasta la melifluidad con sus notas falsas y donde hasta los silencios están cargados de afectación.
El texto que traigo hoy es de la Conferencia inaugural que Auden dio el 11 de junio de 1956 en Oxford, cuando se incorporó como profesor después de haber pasado muchos años en Estados Unidos. Aunque Auden era inglés yo me tomo la libertad de considerarlo dentro de mi órbita de lecturas norteamericanas, muy cerca de Marianne Moore. El párrafo ilustra muy bien la condición de muchos escritores cuya literatura  no tiene el eco de sus lecturas ni es una recreación terciarista de lo que se consideran las bellas cultas letras. De hecho recuerdo muy bien un día que conversé con un editor y me hizo ver que las lecturas pueden ser hasta contraproducentes para un escritor. Sobre todo si no tiene una vida, añadiría yo.
*
La otra cuestión que me ha gustado encontrar en las palabras de Auden es esa referencia a los Salmos. Ya es sabido que después de pasar una corta temporada de su juventud en España, durante la Guerra Civil, decidió hacerse católico, conservador, e irse a Estados Unidos. Creo que fue por ese orden. Se suele decir que el desencadenante fue la quema de conventos. Pudiera ser. Pero habría muchos más elementos, entre los que se me ocurren las contradicciones de los dos bandos, además de los desmanes y los desórdenes. Graham Greene y G. K. Chesterton también son católicos conversos. Así como antes dije que Auden "era" inglés digo que es católico, porque asumo que la confesión no es alterada por la muerte, dado que esperamos volver a nacer en Cristo, mientras que la nacionalidad no lo sé.
Aunque siempre me ha maravillado la belleza del Cantar de los Cantares y de Job, en cuanto empecé a conocer los Salmos, que en su mitad los judíos atribuyen al rey David, el cual reinó en el siglo X antes de Cristo, supe que había mucha poesía en la Biblia. Que incluso a través de la traducción nos llegue su belleza es algo que también es maravilloso.
La iglesia ortodoxa canta unos salmos bellísimos y de acuerdo con cánones musicales que no se apartan un ápice de la tradición, ni falta que hace. Lo mismo pasa con los iconos. Entre mis preferidos, entre los salmos, está ahora el salmo 102 cantado por monjes o por la serbia Divna Ljubojević, en cualquiera de las dos versiones.
Aunque el Islam tiene un problema tribal con el chiismo yihadista, muchos no quieren ver en sus facciones radicalizadas más que una exacerbación de la fe musulmana en general y un ejemplo de las aberraciones religiosas monoteístas en general también. Los cristianos de Etiopía y de Oriente Medio, algunos de los cuales tienen como lengua materna el árabe, seguramente podrían explicar otras cosas, si es que tal y como va el asunto sobrevive alguno, claro está.
A veces, a la vista del decorado y el achatamiento litúrgico de algunas iglesias de parroquia, no me extraña que echen para atrás al menos agnóstico y todos cuantos acuden por compromiso (una comunión, una boda, un funeral). El catolicismo ha producido tantísimas obras de arte tanto plásticas como poéticas como musicales de gran calidad, pero también hay manifestaciones horrendas y sórdidas de idolatría y mal gusto. La solución no es la iconoclastia.  Ni Ikea.
*
Que Josep Pla acertara tan de lleno con "las tardes de los domingos", para referirse al quehacer literario de los aficionados, no deja de sorprenderme aún hoy, cuando le leí a Auden que empezó a escribir un domingo por la tarde. Yo no.


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