1.4.15

El lagarto lagarto (parafobias y parafilias)

A lizard ran out on a rock and looked up, listening
no doubt to the sounding of the spheres.
And what a dandy fellow! the right toss of a chin for you
and swirl of a tail!

If men were as much men as lizards are lizards
they’d be worth looking at.
D. H. Lawrence, "Lizard"



i los hombres fueran hombres en la medida en la que las lagartijas son lagartijas, valdría la pena observarlos", escribió Lawrence. Y a mí me gusta expresar poco más o menos así lo que perseguimos algunos practicantes de yoga cuando hablo de sus beneficios: que ayudan a ser uno mismo. Y no sé si esa condición en Psicología tiene algo que ver con el yo esencial o algo que se le parezca. La verdad es que en este instante me importa bien poco el nombre, pero digo que el yoga es una disciplina milenaria que a una escala elemental nos devuelve a nuestra naturaleza auténtica, que además es -si entramos en términos morales- buena. Hay personas que sobrepasan esa intención y otras que nos conformamos con ese propósito, que podríamos considerar de mera higiene y que no es poco. Lo demás mucha veces ha caído en manos equivocadas y ha adquirido un sentido esotérico ahumado con incienso y perfume de sándalo adulterado la mayor parte de las veces.
El engaño está siempre presente en la sociedad humana. En los animales con quienes compartimos el reino, el engaño puede desarrollarse en forma de camuflaje o de la ostentación un poco por encima de las posibilidades de una habilidad, con fines de cortejo o de hacerse hostil, defender el territorio, etc. A veces podremos referirnos con deleite no al arte del engaño pero sí al arte, que también tiene algo de engaño. Pero en este mundo de apariencias es fácil adivinar, como en una danza, la coreografía de puertas giratorias que contribuyen a mantener el engranaje. Hasta que una fatalidad o un accidente, de la forma más brutal, como un portazo, nos devuelve la realidad a borbotones. Y en lo que todos estaremos de acuerdo es que a las víctimas de una desgracia, si la sobreviven, se les queda principalmente cara de sorpresa.
La imagen de hoy no es un engaño. De hecho lo que yo busqué es algo ni que fuera parecido a lo que tantas veces pude ver en el Hospital de Bellvitge, esto es, una radiografía con cuerpos extraños tan inconcebibles como lo son las hojas de afeitar. Yo he visto radiografías con múltiples hojas de afeitar, con tenedores, varias cucharas y otros objetos que ustedes no pueden ahora imaginar. A veces, si la vía de entrada no era oral pues también hay bombillas, botellas, teléfonos celulares y todo tipo de objetos que se intentan extraer de una forma -como se suele decir- "minimamente invasiva", es decir, sin incisión.
La mayor parte de los médicos que yo conozco son respetuosos con las llamadas "medicinas alternativas". Entre mis amigos cuento con un neurorradiólogo que hizo una segunda especialidad de Medicina Interna en París, por lo que pudo explicarme haber asistido en los años 80 a una intervención con traqueotomía donde como única anestesia se habían aplicado con éxito unas agujas de acupuntura. Ya digo desde ahora que en mi escala de valores, la medicina china (acupuntura y fitoterapia sobre todo) y la medicina ayurvédica están en un lugar mucho más reconocido de lo que lo estarían terapias complementarias que se han desarrollado en los últimos 150 años.
Me produce una gran extrañeza y desagrado la actitud de investigadores como José Miguel Mulet, el autor de Medicina sin engaños. Como estos días está promocionando su libro lo difícil será que no encuentren entrevistas en la prensa escrita, en la radio, en la televisión, en donde defiende que la homeopatía es un engaño, que la acupuntura es un sacadineros y que los alimentos transgénicos son saludables. Mulet es doctor en Biotecnología, me parece, y trabaja para el CSIC y la UPV, cosa que siempre lleva por delante y parece que le exime de argumentar más a fondo sus diatribas contra incluso la quiropraxia. Que yo sepa la Fisioterapia es un estudio universitario como lo es la Odontología, así que aunque puedo llegar a entender un poco su aversión y el descrédito de la homeopatía me cuesta admitir y me produce estupor que se desgaste tanto contra la Rehabilitación funcional.
Al argumento de que en Alemania o en Francia la práctica homeopática y la Acupuntura están integradas en el sistema de salud aduce Mulet que es por presiones políticas. Como si todo (absolutamente todo) no se pudiera defender y atacar por presiones políticas...
No quisiera enfocar mi post contra Mulet ni nadie en particular, de la misma manera que tampoco voy a defender a ningún fisioterapeuta, médico homeopático o acupuntor en particular. Pero sí quiero señalar que normalmente los que suelen cargar contra las medicinas alternativas emplean muchos recursos de su potencial a ese tema, casi monotemáticamente. Apenas se les conoce por otra ocupación. Se me haría raro que alguien -entrando en mi terreno- estudiara la carrera de Filología para luego centrarse en investigaciones sobre la mala literatura o la subliteratura. Además de pernicioso para su desarrollo intelectual sería algo así como degradante y, por lo demás, como "cruzada" no se sostiene. En general, opino y sostengo que hay que trabajar en favor de lo que se cree bueno y útil.
El hecho de que los detractores u opositores de los remedios homeopáticos suelan referirse (como sus segundos y terceros argumentos estrella) al efecto placebo y a que detrás de un médico homeópatico suelen esconderse bajas intenciones crematísticas, me inspira pereza y desazón. Son argumentos en círculo, de poco recorrido y con los que si quisiéramos, que no, podríamos referirnos a infinidad de fiascos y semifiascos de la medicina alopática o convencional, llamada "científica".
Otro de los argumentos que suele esgrimirse es que hay remedios "naturales" que tienen efectos contraindicados en algunas enfermedades. Por ejemplo, el polen, que ha demostrado ser efectivo en muchas personas que tenemos la tensión baja -sin subírnosla- puede contraindicarse en quienes están tomando anticoagulantes. No obstante está claro que eso ocurre entre muchos medicamentos, que son incluso incompatibles, pero sin que ello haga cuestionar sus beneficios en determinadas condiciones.
Como dije, la mayoría de los médicos que yo conozco se mantienen bastante al margen de emitir juicio alguno sobre las otras medicinas y sobre los remedios naturales, y es que tienen ya más trabajo del que deberían tener. 
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El poema de Lawrence alcanza también, si queremos, la teoría de los reptiles mamiferoides o, en un plano ya del todo informal el principio de la serie "Érase una vez el hombre" (Il était une fois... l'Homme). Parece que la serie en otros países se abría con la Tocata y fuga de Bach,  (BWV 565) mientras que en España se abría con el minuetto del Septimino de Beethoven (opus 20), y la diferencia es bien grande. Especialmente por el coro de voces blancas, genial, absolutamente encantador, y sin por ello desmerecer la pieza para órgano de Bach, ideal para un videojuego.
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Hoy ha sido un día señaladito para mí porque he sabido que mi aversión por las flores de loto en las que asoman las semillas es tripofobia. No es que me sienta más descansada por tener una palabra para algo que por otra parte yo desconocía, una especie de fobia a los agujeritos irregulares. Con las colmenas o las esponjas no me ocurre. Saber que es una fobia que es más común de lo que pudiera haber adivinado es muy tranquilizador. Naturalmente es un tema que tiene su controversia, pero a mí este hallazgo me servirá para pedirle por lo que más quiera a mi madre que por favor retire de su recibidor una flor de loto seca que allí está y que me produce hasta palpitaciones, sudor frío, dentera y pseudojamacucos en salvas. Hay muchas cosas que no tienen explicación.

Cuerpo extraño en el yeyuno

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