18.5.12

La divina locura

latón la llamó la divina locura (theiai moirai) para distinguirla de la otra locura, la locura como enfermedad. La divina locura podía ser apolínea (profecías), dionisíaca (misticismo), propiciada por las musas (poesía) o por Afrodita (erótica). Para mí uno de los libros más esclarecedores en mi afición por el arte lo escribió Alexandre Cirici i Pellicer, Art i societat, y continúa la tradición platónica del Fedro al distinguir dos tendencias en el arte, la apolínea y la dionisíaca. Pero lo que me trae aquí es que esa distinción entre locura divina y locura patológica la ha recuperado recientemente una psiquiatra americana en un artículo científico cuyo título podría traducirse como "Creatividad y Psicopatología: un modelo de vulnerabilidad compartido". Del artículo reproduzco al final su abstract o resumen (*) puesto que la revista no es de libre acceso. Y, en resumen, podría decirse que los creativos -de los que quedan totalmente excluídos los publicitarios copiópteros a los que me he tenido que referir en alguna ocasión- son personas con un elevado riesgo de padecer trastornos del humor, trastornos del espectro esquizofrénico y alcoholismo.
Me encanta saber que lo que yo alguna vez he nombrado como "falta de miedo al límite" está descrito en la Psiquiatría como "desinhibición cognitiva" y que una de las pocas cosas que me estimula y me divierte cuando escribo se conoce como "hiperconectividad" y permite hacer asociaciones verdaderamente chisporroteantes y ajenas a los caminos andados y trillados de lo consabido y mundialmente aceptado por repetido. Sin embargo más me encantaría saber por S.H. Carson si hay CI sin creatividad.  Y si las personas de pobre creatividad tienen los neurotransmisores chuchurridos o si los neurotransmisores están chuchurridos porque no se ejercita la creatividad.
Yo diría que el artículo no aporta en sí nada novedoso al panorama de la Psicopatología y tampoco se sale de los límites del formato para desarrollar alguno de los temas apenas esbozados, ni el de los artistas alcohólicos ni el de que a algunos enfermos mentales les va muy bien la musicoterapia, dibujar, el teatro, y por qué.
Hay algunos intérpretes de música clásica, que piensan en el tópico de que el escritor escribe alcoholizado, cosa que en su oficio (el de músicos) es más bien impensable porque como el cuerpo forma parte del instrumento musical, o lo es, lo peor que se puede hacer es someterlo a excesos y reblandecer el diafragma o castigar el pulso, la espalda y todo aquello. Y sin embargo, aunque el poeta y el escritor en general no requiera tan buena forma física como la del cantante o el instrumentista, lo que es bien cierto es que nunca escribirá bebido. Otra cosa es que esté alegre o un poco achispado, o que el alcohol le permita llevar la hiperconectividad a un punto como el de la mahonesa, que ya saben que se puede cortar en cualquier momento o cuajar. No sé si la prueba definitiva de lo que digo es que si bien es verdad que hay muchos escritores alcohólicos también es verdad que hay muchos alcohólicos que no escriben.

Guido Reni, "San Mateo y un ángel" (1640)

Michelangelo Merisi da Caravaggio, "San Mateo y el ángel (1599). Primera versión hoy desaparecida.

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(*) "Creativity is considered a positive personal trait. However, highly creative people have demonstrated elevated risk for certain forms of psychopathology, including mood disorders, schizophrenia spectrum disorders, and alcoholism. A model of shared vulnerability explains the relation between creativity and psychopathology. This model, supported by recent findings from neuroscience and molecular genetics, suggests that the biological determinants conferring risk for psychopathology interact with protective cognitive factors to enhance creative ideation. Elements of shared vulnerability include cognitive desinhibition (which allows more stimuli into conscious awareness), and attentional style driven by novelty salience, and neural hyperconnectivity that may increase associations among disparate stimuli. These vulnerabilities interact with superior meta-cognitive protective factors, such is high IQ, increased working memory capacity, and enhanced cognitive flexibility, to enlarge the range and depth to stimuli available in conscious awareness to be manipulated and combined to form novel and original ideas" (Shelley H. Carson, Creativity and Psychopathology: a shared vulnerability model. Can J Psychiatry 2011; 56 (3): 144-153)

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