4.4.13

Post 962: Sensibilidades

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.
John McCrae, In Flanders fields (*)

stoy releyendo Marcel Proust en clave botánica y disfrutando de todo lo que supone siempre releer algo conocido. Son numerosos los párrafos en los que en Por el camino de Swan  el autor se refiere a algunas flores de Combray. No sabemos si por razones crematísticas o si por un reconocimiento verdadero, el pueblo que inspiró el Combray proustiano se llama hoy Illiers-Combray, que es como si llamásemos a Oviedo Vetusta o a Arenys Sinera, por las obras de "Clarín" y Espriu.
El retrato de hoy, más decadentista de lo que yo quisiera o de lo que creo que haría falta, lo muestra con una flor en el ojal que en mi opinión es una azucena. Un lillium candidum, lo que los franceses llaman, tout court, un lis. Es esa flor con la que se suele representar a algunos santos y que proclama su inocencia, virtud que no hay que confundir con la ingenuidad, aunque a veces la vara de lirio se ha transmudado para indicar al incauto y al cándido antropológicos. En un principio me pareció un narciso, aunque esos pétalos de la pintura son más puntiagudos y sedosos de lo que lo serían en tal caso. Además el narciso lo veía yo impropio.
Se diría que ahora apenas se ven estos tocados del botonier. Estoy pensando en las bodas convencionales, cosa que distingue al novio y al padrino del resto de los invitados. En España se usa el clavel blanco y a veces la gardenia, cuyo olor es más perfumado pero cuya flor es tan delicada que solo de tocarse se estropea y adquiere un color pardo que lo delata casi como reprochando la torpeza. No sé si la costumbre de llevar el ramo de la novia a un difunto es la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de habitual de lo que lo es echarlo a las amigas por ver a suertes quien será la siguiente. A veces los artículos de la Wikipedia son maravillosos, profusos, otras veces están en un punto en que se aprecia que falta mucho por elaborar. En el caso de "boda" además de que los datos son más que insuficientes hoy hay una broma chabacana o ataque -según se mire- al principio del post. He capturado la imagen como muestra de lo que pueden dar de sí los spoilers, o chafaguitarras de toda la vida. A mí me da pereza editarlo pero si dentro de unos días está igual -que creo que no- entraré al trapo.
A Oscar Wilde, no menos decadentista, también se le ve en algunas imágenes con una flor en el botonier. Pero parece que esas flores subrayan el afeminamiento de ambos escritores y que en general los hombres no suelen ser aficionados a las flores, a no ser que esa afición se transforme bajo el palio de la luz crepuscular de la "botánica" (algo más serio) o  la legitimen intereses comerciales. El Poppy appeal es esa amapola de plástico o de papel que se ponen los ingleses en la solapa para el Remembrance Day por los caídos en la Primera Guerra Mundial. Parece que el origen de de esas amapolas se halla en el poema del lugarteniente coronel McCrae, el que abre hoy el post. Las amapolas de McCrae como el pajarico que se le apareció a Maduro, que representa el espíritu y las bendiciones de Chávez, todo viene siendo lo mismo, lo que ocurre es que se produce a otro nivel social y las formas son otras. Pero es muy difícil valorar cada cosa sin su contexto. Lo que indudablemente alienta el "conversatorio" del presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela y otros ejemplos de telepredicación es a esa reacción que ha habido en el Vaticano. En mi opinión el Papa nuevo ha asumido la misión de renovar la institución y además la de que no se desmande la parroquia americana, que está en una deriva (¡será por derivas!) espiritual difícil de calibrar con la sensibilidad europea. Porque de sensibilidades, más que de ideologías, se trata, muchas veces.
En otro orden de cosas dejo aquí dicho que la mayor parte de los ilustradores botánicos están en Estados Unidos e Inglaterra y que la mayoría es abrumadoramente femenina. No sé en Japón.



Retrato de M. Proust por Jacques-Émile Blanche (1892)

Oscar Wilde


"Venga a casa y tráigame flores, primaveras, barbas de campuchino, achicorias silvestres, cuencos de oro; tráigame la flor de sedum, con se forma el ramo dilecto de la flora balzaciana; la flor del Domingo de Resurrección, margaritas y bolas de nieve de esas que empiezan a aromar el jardín de su tía cuando aún no se han fundido las bolas de nieve de verdad que trajeron las tormentillas de Pascua. Y tráigame la gloriosa vestidura de seda de la azucena, digna de Salomón, y el polícromo esmalte de los pensamientos; pero, ante todo, no se olvide de traerme el airecillo aún fresco de las últimas heladas, que entreabrirá, para esas dos mariposas que están esperando a la puerta desde esta mañana, la primera rosa de Jerusalén".
M. Proust, Por el camino de Swan


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(*)  "En los campos de Flandes | crecen las amapolas. | Entre las cruces fila a fila | señalan nuestras tumbas;  Y en el cielo | las alondras, que cantan valientemente,| vuelan escasamente oídas a causa  del fragor de los cañones."

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