18.10.14

El ojo derecho del caballero de la mano en el pecho

Lluís Amiguet -¿Lloró usted el día que murió Chanquete?
Oriol Junqueras - No lo recuerdo.
La Entrevista, "La Vanguardia" (12 de noviembre de 2012)

La famosa mirada de Oriol Junqueras, que ayer nos sorprendió por su labilidad durante una entrevista con Mònica Terribas (435.000 € anuales), es probablemente congénita. No parece por un traumatismo, aunque he de preguntarle a algún oftalmólogo si esa dismorfia entre párpados pudo deberse a alguna infección  mal curada. Lo que produce desconcierto es que no sabemos cual de los ojos es, por así decirlo, "el bueno". Parece que el ojo "bueno" es el izquierdo. El que ayer estuvo a punto de dejarnos una pequeña lágrima y que acabó de sumirnos a muchos en la preocupación de estar siendo gobernados por políticos emocionalmente inestables. Que todos tenemos sentimientos es como debe ser, que se expresen también, que se mantengan más allá del decoro y argumentalmente no.

A veces he oído decir de los "racionalistas" que no tenían sentimientos, cuando sí que los pueden tener. Otra cosa es que los "sentimentalistas" tengan una única razón y escasas ideas, por no decir que en muchas ocasiones son incapaces de desarrollar un solo pensamiento propio.

Este año han aparecido infinidad de libros sobre El Greco. Muchos años tuve yo puesto en mi casa en un atril un libro de El Prado abierto por la página donde se reproduce el cuadro que incorporo hoy y sobre el que se ha escrito también largo y tendido. Remito a la explicación de David Davies en la Enciclopedia del Museo del Prado para centrar el asunto de cómo la figura del caballero representa todos los valores áureos y varoniles que regían en la época del pintor. Dudo que la gorguera  vuelva a la moda, le doy más posibilidades al puño. La barba sí que volvió hace unos meses y creo que de su difusión habría que achacarle mucha culpa a los futbolistas más influyentes de la escena mediática.  La barba de Guardiola es una barba, como todo en su imagen, que ya se ve que está entre lo clásico y lo cool, término que no sé si se ha incorporado al DRAE o no, pero que me importa un pito. No podemos estar al albur de lo que se decida como en Consejo de Ministros, aunque sea por expertos y en comisión. La barba de Ramos es más contundente, sin llegar a ser como la de James Doyce, y así como la de Guardiola se sitúa entre lo clásico y lo cool, la de Ramos se sitúa entre lo poblada que se ve y que lo está en una justa medida dictada por la moda. "Desde que el modelo sueco Cristian Göran (en España le conocimos por el anuncio de Trivago), George Clooney y Brad Pitt decidieron no afeitarse, la barba se hizo con más adeptos" leo en internet. La barba hipster se luce con coleta o bien con un pelo cortado con notable precisión milimétrica que muestra la parte superior  con el pelo más largo que en los laterales y el cogote, prácticamente rapado. Incluso ha vuelto el tupé. 
Los cuidados o la atención que requiere una barba muy recortada, un tupé o el peinado de Jordi Cruz me resultan inverosímiles por no decir intolerables.  Y no solo me refiero al tiempo perdido o recobrado en esa labor sino a la energía confiada al autoacicalamiento  lechuguino. Los hombres que pasan más tiempo que yo en el aseo me inspiran un cierto desdén, o ni siquiera eso. Aunque tal vez el desdén es lo que advertimos en su narcisismo y por lo tanto lo que está en juego en verdad.
Sin negar el atractivo del modelo sueco Cristian Göran, a veces tenemos la sensación de que detrás de todo ese conjunto de estilismos y de su propia belleza, no hay mucho más. Muchas mujeres y hombres dirán, ¿y qué?, ¿qué importará? Pero a mí, tras la primera impresión, sí que me importa qué hay detrás de todo ello. Por no decir nada de los mimetismos. Se ve enseguida cuando alguien adopta una moda miméticamente y cuando se la incorpora al propio estilo. Y esa es otra de las particularidades del retrato de El Greco, en el cual se ha querido ver a Cervantes. Y bien pudiera serlo, en su fisonomía y en sus valores erasmistas. No se limita a reproducir las costumbres masculinas de la época en colores, prendas, peinado, de manera que veamos a un caballero disfrazado o un disfraz de caballero. La ausencia de una identidad bien marcada, que encontré en todos los retratos de los grandes maestros flamencos que ahora recuerdo, donde el ropaje es como un uniforme y el rostro apenas trasluce la posición económica en efigie y la edad, el estado y el género, es otro tema. 
Hoy es uno de esos días en que desearía que el fondo del Álbum fuera negro, porque estoy segura de que aún destacaría más el poder de esta pintura que hoy traje. El contraste entre el ojo derecho del caballero, más vívido, y el ojo izquierdo, más pasivo, lejos de producirnos incomodidad o hablarnos de una falta de habilidad pictórica, nos transmiten más fuerza expresiva y nos anclan en ese punto y en ese momento. 
*
Chanquete se murió en uno de los episodios de "Verano azul" que se emitieron entre 1981 y 1982 y  recuerdo que no lloré y lo recuerdo porque en casa lloraron todos, hasta los que pillaron el episodio casi al final (porque estaban haciendo la siesta). Lloró hasta mi padre, que solo lloraba con una gaita. Pero a veces va según le coge a uno el cuerpo. Y no puedo sentir ni una gota de compasión por las lágrimas secas ni los gipíos de Oriol Junqueras porque sé que, en coherencia con sus ideas, si llega al poder tendrá a sueldo o subvencionados a una infinidad de manumitidos, y de hecho ya ahora los tiene.

"El caballero de la mano en el pecho" (El Greco, 1578-1580)

(c)SafeCreative *1410182358025